OEM – Capítulo 20

Capítulo 20: ¡Realmente eres del Dios de los Apostadores!

Li Zhen, Li Feng y los otros estaban emocionados. Sus ojos destellaron, ellos bien sabían que Meng Haizou era bastante consumado en el juego de lanzamiento de dados. Él nunca había perdido en ocasiones normales. Si Meng Haizou siguiera sin poder ganar, ¡entonces se habrían topado de verdad con un fantasma! Todos aquí estaban muy familiarizados con el nivel de habilidad de Jun Moxie en apuestas. A pesar de no saber cómo había ganado los juegos anteriores, ¡esta vez la apuesta era solo entre él y Meng Haizou! ¡Las oportunidades de ganar de Jun Moxie eran inexistentes!

“¿Quién irá primero?” Las piernas de Jun Xie se estremecieron. Sus piernas seguían doloridas por la patada de antes proveniente de Dugu Xiaoyi.

“¡Yo iré primero!” Meng Haizou cogió los dados con un barrido de su mano. Él sostuvo los dados en sus manos, pesándolos entretanto se calmaba a sí mismo. Luchó para reprimir el retorcido flujo de sangre en su pecho, con sus ojos cerrados; murmuró como si estuviera rezando por algo. ¡Esta tirada de dados involucraría los valores netos enteros de todos los presentes! Si fuera a perder esto, entonces, ¡las consecuencias serían desastrosas!

Jun Xie suspiró mientras golpeaba suave y gentilmente la mesa. Luego le susurró a Dugu Xiaoyi: “¿Crees que está intentando invocar los espíritus de sus ancestros para que lo ayuden? No paro de sentir una atmósfera extraña, qué tenebroso. Es solo que se siente muy mal,” Mientras hablaba, se arremangó, y luego gritó entusiasmado: “¡Mira! ¡Ya tengo piel de gallina!”

Dugu Xiaoyi, quién había mantenido una cara seria después de percatarse que esta apuesta era peculiar, fue incapaz de aguantarse y estalló de risa. Ella nunca se había dado cuenta que este libertino era, en realidad, una persona tan interesante.

Li Feng y su grupo miraron a Jun Xie enojados y fijamente, desde el lado opuesto. Él estaba obviamente intentando romper la concentración de Meng Haizou con sus burlas; Jun Xie y Tang Yuan, sin embargo, se rehusaron a rendirse y les devolvieron la mirada fijamente.

Después de una buena cantidad de tiempo, Meng Haizou soltó un rugido. Levantó sus palmas y las revolvió sucesivamente. Siguiendo una serie de movimientos, los tres dados rodaron hacia abajo, girando en la mesa.

“¡Seis!¡Seis!¡Seis! …” Li Feng y el resto de ellos rugieron entretanto miraban fija y nerviosamente a los dados giratorios. La atmosfera a su alrededor se volvió intensa, como si hubieran llegado a un gran casino lleno con cientos de personas.

El primer dado paró de girar, ¡y era en efecto un seis! Siguiendo lo cual, ¡el segundo dado también paró de girar en aún otro seis!

Li Feng y compañía se alegraron demasiado. Cada uno de ellos reaccionó como si el ganador ya estuviera decidido, si bien el tercer dado todavía seguía girando. Cada uno de sus ojos destelló con fanatismo mientras gritaban aún más fuerte: “¡Seis! ¡Seis! …” Si el tercer dado también paraba en seis, entonces Jun Xie definitivamente perdería. La única excepción sería un empate si Jun Xie se las apañara para obtener tres dados en seis. ¡Cualquier otra cosa resultaría en una pérdida para él!

Pero, ¿acaso tres dados en seis aparecerían tan fácilmente? Algunos de ellos miraron de reojo a Jun Xie, con una expresión triunfante.

El último dado finalmente comenzó a ralentizarse. Juzgando por la velocidad y el actual patrón de giro, el resultado probablemente sería… ¡Otro seis!

Meng Haizou soltó un largo suspiro. La tirada de hoy había excedido su estándar habitual; normalmente, incluso dos dados en seis serían considerados buenos. Esta vez, ¡la victoria estaba asegurada!

Quién podría haber adivinado que el dado súbitamente giraría, lentamente, hacía los otros dos dados. Girando entre medio de los dos dados, chocó con el dado a su izquierda, causándole el girar a un lado. Después de eso, el tercer dado dio vueltas lentamente, semejantes a un borracho, hacia el dado a su derecha, estrellándose con él y también causándole que girara a un lado. Fue solo después de eso que el dado paró de girar…

¡La habitación se volvió, de repente, mortalmente silenciosa!

Li Feng, Li Zhen, Meng Haizou y los demás se quedaron mirando fijamente. La expresión extática en sus rostros se congeló instantáneamente, pero sus ojos se habían vuelto completamente rojos. Los más jóvenes Li Lin y Meng Fei doblaron sus labios, estando a punto de llorar.

Los tres dados yacían tranquilamente, ¡un uno, un dos y un tres! Según las reglas, si Meng Haizou era el banquero, ¡este resultado era conocido como la Pérdida Común! Esto significaba que él perdería sin importar que resultados los otros obtuvieran.

¡Estoy acabado! Los ojos de Meng Haizou se cerraron mientras se desmayaba. Las cinco personas restantes se desplomaron y, sin moverse, como si estuvieran en un funeral. Miraron fijamente a los tres dados con una expresión apagada, cada uno sintiendo el deseo de estallar en llanto.

“Wah…Hah…” Tang Yuan saltó a lo alto, causándoles a otros el preguntarse cómo alguien como él podía lograr tal hazaña. Él agarró el hombro de Jun Xie en éxtasis: “Joven Maestro Tercero, ¡Tú suerte hoy está verdaderamente fuera de control! ¡El Dios de la Fortuna ha llegado! ¡Wahahah!”

“¿A qué te refieres con que el Dios de la Fortuna ha llegado? ¡Este obviamente es el Dios de los Apostadores llegando! ¡Ahora es mi turno!” Jun Xie demostró un rostro lleno de miedo persistente. “¡De verdad me asustaste de muerte antes! No es sorpresa que el Hermano Meng haya usado tanto tiempo para prepararse antes de tirar los dados. ¡Resulta que en realidad querías tirar un dado de tan alto nivel! ¡Eres ciertamente digno de admiración!” Riéndose dos veces, él continuó. “Este estándar de juego, ¡es de verdad uno que te permite sacar cualquier número que quieras! Todo obedecerá los deseos del corazón, ¡Que increíble! Este nivel de técnica no es algo que gente normal pueda lograr. Tú, tú, tú… ¡Tú realmente eres el Dios de los Apostadores!”

“¿A qué te refieres con que es tu turno? Joven Maestro Tercero, ¡No hay necesidad de que tires los dados! ¡Ya has ganado! Él obtuvo un uno dos tres, ¡Una Pérdida Común!” Tang Yuan saltó nuevamente, su gordo cuerpo agitándose magníficamente otra vez. Después de agitarse de arriba a abajo por un rato, la capa de grasa en su cuerpo finalmente de calmó.

“¡Disparates! ¡No has ganado! ¡Esta jugada no distingue entre el banquero y el jugador!” Li Feng gritó, sus ojos rojos y su cuerpo temblando. “¿Qué pasa si tú también terminas sacando un uno dos tres?”

“¿Crees eso posible?” Tang Yuan lo miró desdeñosamente. ¡Pensar que realmente hizo una pregunta tan demente! ¿Cómo perdí previamente ante esta clase de persona demente?

“Tienes un punto,” Jun Xie río fuertemente. “Pues entonces, ¡permíteme demostrarte mi técnica de apuestas incomparable a lo largo del mundo! Aparte, alguien despierte al Joven Maestro Meng. ¿Qué hago si, con poca vergüenza, reclama que no vio el resultado? Ver es creer,” Jun Xie destacó.

¡Maldita sea! ¿Por qué este bastardo es tan inteligente hoy? Li Feng y los demás se miraron los unos a los otros. Su último método ha desaparecido…

Dugu Xiaoyi se unió sin miedo a la diversión, sonriendo felizmente mientras decía: “¿Todavía no está despierto? ¡No hay problema! ¡Un par de patadas de mi parte seguramente lo despertarán!”

Meng Haizou, quien yacía en piso, había de hecho despertado antes, planeando negar haber visto algo. En tanto y en cuanto Jun Xie hubiera tirado el dado, todo se resolvería una vez estos se recolectaran. Incluso si todos admitieran que Jun Xie había ganado, Meng Haizou podría, sin vergüenza, pretender que no vio los resultados, ya que estaba inconsciente. Ya que ese era el caso, ¡deberían volver a jugar la ronda!

Meng Haizou incluso había preparado lo que decir: ¡Yo soy con el que estás apostando, no ellos! Dicen que has ganado, ¡pero no lo vi con mis propios ojos! Ya que no vi con mis propios ojos, ¡entonces los resultados no cuentan!

¿Cómo podría haber adivinado que Jun Xie vería a través de él[1]? Si Dugu Xiaoyi lo pateara… ¡Oh, dios mío!

Antes de que se pudiera levantar por sí mismo, Tang Yuan fue a propinar una patada al cuerpo de Meng Haizou. “Para de hacerte el muerto, ¡levántate!”

Todas sus penas de este día fueron propinadas exclusivamente en esta patada, causándole a Meng Haizou el gritar: “¡Ouch!” Gritando de dolor, se levantó. Cuando se alzó, vio a Jun Xie, Tang Yuan y Dugu Xiaoyi sonriéndole.

Meng Haizou se levantó con una apariencia deprimida en su visaje, sus ojos revelando resentimiento. Si Dugu Xiaoyi no hubiera venido aquí hoy, era probable que él hubiera encarcelado impulsivamente a Jun Xie usando la fuerza…

Un hombre entró apurado desde la puerta: “Señor Meng, Señor Li…” Él paró de hablar. Este hombre no era otro que el guardaespaldas que vino aquí trayendo el mensaje. Sin embargo, juzgando por la expresión en los rostros de Li Feng y los demás, él se dio cuenta inmediatamente de que la situación había cambiado drásticamente. Cómo podría alguien haber imaginado que la situación podría terminar de tal manera…

“Mira cuidadosamente,” Jun Xie agarró el dado con un porte orgulloso y satisfecho entretanto miraba a Meng Haizou. Los rostros de Meng Haizou y los demás estaban pintados con el color de cenizas al mismo tiempo que miraban la demostración de Jun Xie. Apretaron sus dientes hasta el punto donde sonidos de agrietamiento podían ser escuchados…

“¡Soy rico!” Jun Xie río en voz alta mientras salía el edificio. Un guardaespaldas lo seguía por detrás cargando un paquete gigante. Después de que Jun Xie se marchase, una de las tazas de té había desaparecido… Sin embargo, ninguno de los abatidos libertinos se percató…

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[1] Traducción literal, me gusta más así, aunque creo que no se entiende. Sería algo como que descubrió la trama, los planes, etc.

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9 respuestas a OEM – Capítulo 20

  1. gracias por el capitulo

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  2. fracasa2 dijo:

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  3. hernan fontela dijo:

    Gracias por el cap-

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  4. Alexx dijo:

    Traduciran mas esta novela? Pasaron como 8meses…

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  5. Juli Freixinet Aguilar dijo:

    Muchisimas gracias por el cap! Animos monarca!

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  6. Jose Mari Manso Hernandez dijo:

    Gracias por el capitulo

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