ISSTH – Capítulo 259

Capítulo 259: Quiero ver cómo te desvaneces en la distancia.

Tan pronto como la píldora entró en su boca y empezó a disolverse, la sangre de Meng Hao empezó a emitir un brillo rojizo. Al mismo tiempo, el alma de la Matriarca Fénix dentro del cuerpo de Xu Qing empezó a agitarse. Apareció una sensación de un peligro de vida o muerte obstaculizándola, pero antes de que pudiera hacer nada, un aura aterradora la sumergió, haciendo imposible el que pudiera enviar un aviso a cualquiera del exterior.

Repentinamente, el alma de Xu Qing, que había estado previamente en un estado durmiente, fue infundida con el brillo rojo, nutriéndola, haciendo que se recuperara. El alma de Xu Qing estaba siendo dirigida…. La Matriarca Fénix estaba siendo contenida por la sangre de un Sellador de Demonios, permitiendo que Xu Qing se alzara desde su debilidad, con lo cual, empezó a tener lugar dentro de su cuerpo el consumo de un alma!

Este consumo de alma había sido la meta de Meng Hao durante todo este tiempo. Quería que Xu Qing fuera capaz de hacer lo que había hecho Han Bei; fusionarse con su alma descarnada, haciéndola suya. Tal fusión sería indetectable por la Secta Tamiz Negro y por las otras almas descarnadas, nadie sería capaz de decir quién dominaba realmente el cuerpo!

Una en medio de la otra, un renacimiento peligroso!

Mientras Xu Qing alzaba la píldora hacia su boca, Meng Hao estaba sentado co las piernas cruzadas en su residencia. Cuando la píldora entró en su boca se abrieron sus ojos. Estaban llenos con una luz brillante. La sangre de esa píldora provenía de lo más profundo de él, por lo que obviamente podía sentir lo que estaba ocurriendo.

“El poder de cambia-formas de la gelatina es realmente difíciles de penetrar…” Meng Hao frotó su rostro por un momento, después levantó lentamente su mano, dentro de la cual había una botella de jade.

Dentro de la botella de jade había una píldora medicinal. Esta era una píldora que él había elaborado antes en la Secta Destino Violeta, previo a acudir a la Secta Tamiz Negro. La botella de píldoras estaba sellada con cera y no había sido abierta.

Originalmente, había planeado darla a Xu Qing, pero hasta ahora, no había tenido oportunidad de hacerlo.

Miró hacia la botella para píldoras y cerró sus ojos.

A la mañana siguiente, temprano, Meng Hao salió andando de su residencia. Inmediatamente, el discípulo destinado allí por el Patriarca Tamiz Violeta para vigilar la Montaña Bienvenida Negra se giró y le saludó con las manos unidas.

“Por favor, entrega esta botella de píldoras a la Compañera Daoísta Xu Qing. Me solicitó que la elaborara cuando me visitó el otro día”. Le entregó la botella al cultivador. Debido a la posición especial de Xu Qing dentro de la Secta Tamiz Negro, sentía que nadie se atrevería a abrir la botella.

Aun si alguien lo hiciera, no lo podría comprender.

Pasaron unos cuantos días. En el séptimo día, Zhou Dekun seguía diciendo que se tenían que marchar. Meng Hao no podía retrasarlo por más tiempo. Abandonó la cima de la montaña volando para unirse al impaciente Zhou Dekun.

No había ya ningún problema entre él y Zhou Dekun. Las lecciones de alquimia habían terminado, así como la elaboración de píldoras. El periodo de la invitación de la Secta Tamiz Negro hacía tiempo que había expirado.

No había razón para permanecer allí por más tiempo. Meng Hao no tenía más elección que la de acceder a las prisas de Zhou Dekun.

En ese momento, un gran grupo de la Secta Tamiz Negro estaba escoltando a Meng Hao y a Zhou Dekun fuera de la Secta. El Patriarca Tamiz Violeta estaba entre ellos, siendo muy educado mientras lo hacían.

En cuanto a la botella para píldoras, Meng Hao había estado en lo cierto. Nadie se atrevió abrirla. Había sido entregada en la zona de meditación aislada de Xu Qing, donde había sido recibida por una chica con una expresión seria en sus ojos. Escaneó la botella con el Sentido Divino y no notó nada especial en la píldora almacenada dentro. Y aún así, no se había atrevido realmente a abrir la botella. Estaba bien al tanto de la personalidad de la Matriarca Fénix. Esta chica había hecho lo impensable al regresar desde la otra vida; sin embargo, un mero pensamiento que proviniera desde la Matriarca Fénix podría exterminarla instantáneamente.

Una insignificante píldora medicinal no era merecedora de tal riesgo. Por tanto, la chica le prestó poca atención.

Finalmente, la puerta de la cueva inmortal de Xu Qing se abrió. Mientras la luz del sol entraba, la chica levantó su cabeza y entonces entró en la cueva inmortal. Al observar Xu Qing sentada allí con las piernas cruzadas, cayó sobre sus rodillas y se inclinó.

“Felicitaciones por su recuperación, Matriarca Fénix”.

Xu Qing no dijo nada. La chica no se atrevió a levantar su cabeza, y de ese modo, no notó la expresión vacía que apareció en los ojos de Xu Qing, seguidos por la sorpresa.

Después de que pasaran unos momentos, Xu Qing se puso en pie. Vestía una túnica larga verde azulada, y sus rasgos eran fríos. Conforme salía de la cueva inmortal, dijo serenamente, “levántate”.

La chica tomó aire profundamente y rápidamente se alzó sobre sus pies, siguiendo cuidadosamente a Xu Qing fuera de la cueva inmortal.

Xu Qing miró hacia el cielo azul claro y al sol brillante, mientras la extraña expresión en sus ojos lentamente se desvanecía y se volvía en frialdad. Dentro de esta frialdad, sn embargo, había emoción, algo de lo que solo ella estaba al tanto.

“Por favor, avisa a las otras doce almas del Clan Negro”, dijo Xu Qing, con su voz serena.

La chica asintió inmediatamente, pero cuando estaba a punto de irse, repentinamente vaciló.

“Sí?” dijo Xu Qing, con la frialdad en sus ojos brillando mientras miraba a la chica.

El cuerpo de la chica tembló y dijo rápidamente, “Gran Matriarca Fénix, hace unos días, el Alquimista Fang Mu mandó esta botella de píldoras. Dijo que usted había solicitado que elaborara una píldora”. Por alguna razón, la chica sintió como si la Gran Matriarca Fénix fuera ahora aún más fría que lo que había sido anteriormente.

Sacó la botella de píldoras de su bolsa privada y la mostró.

La expresión de Xu Qing era tranquila mientras miraba a la píldora. Interiormente, sin embargo, su corazón tembló mientras su respiración se aceleraba. Hizo el gesto de agarrar y la botella para píldoras voló hacia su mano. Quitó la cera que la sellaba y sacó la píldora de la botella.

Era una píldora medicinal ordinaria, valía muy poco. Sin embargo, a pesar de su relativa falta de valor, causó que se alzara una enorme  tormenta de emociones en su interior.

No era ni más ni menos que… una Píldora de Cultivo Cosmética.

Miró boquiabierta a la píldora medicinal.

“En qué montaña está alojado?” preguntó Xu Qing, cerrando sus ojos para recuperar su seria frialdad. La fusión de almas no se había completado todavía, y en su mente todavía habían algunos complicaos y algo de confusión.

“La Cima Bienvenida Negra…” respondió la chica. Aun antes de que pudiera terminar de hablar, Xu Qing dio un paso hacia delante y desapareció.

Meng Hao y Zhou Dekun estaban de pie sonriendo fuera de la puerta principal de la Secta Tamiz Negro. El Patriarca Tamiz Violeta y los demás unieron sus manos y saludaron. Meng Hao y Zhou Dekun declinaron educadamente las ofertas de ser escoltados por más tiempo. Después de intercambiar las formalidades adecuadas, se prepararon para marchar.

Fue en ese mismo instante en el que un rayo de luz intenso salió disparado por el aire a una velocidad indescriptible. Emergió desde las Cientos de Montañas de la Secta Tamiz Negro, silbando por el aire a tal velocidad que emitía ondas. Un estruendo llenó el aire, el cual hizo que el rostro del Patriarca Tamiz Violeta cambiara. Giró y levantó la mirada al rayo prismático que se acercaba mientras su rostro cambiaba de nuevo.

Todo ocurrió en un parpadeo. En el espacio de una respiración, Xu Qing apareció en mitad del aire, vistiendo su túnica larga verde azulada, con su comportamiento helado. Su fría y seria mirada recorrió la multitud, yendo a parar en Meng Hao. En su interior, su corazón estaba batiendo fuerte.

El mundo parecía haber desaparecido a su alrededor, llenándose de confusión… excepto en un lugar.

Esa mirada… es debida a que quiero capturar otro brillo fugaz entre la multitud.

Esta mirada… es debida a que quiero ser capaz de verte.

Esta mirada… es debida a que quiero que sepas… que te he estado observando durante todo este tiempo.

Meng Hao sonrió mientras miraba a Xu Qing. Ella era inmensurablemente fría, pero estaba acostumbrado a eso. Su sonrisa contenía felicidad, dentro de sus ojos había calidez.

Sus miradas se encontraron; la sonrisa de Meng Hao y la frialdad de Xu Qing. Únicamente ellos dos sabían cómo sus miradas alcanzaron el corazón del otro. Él sabía que ella comprendería. Ella sabía que la persona en pie delante de ella no era ni más ni menos que Meng Hao.

Era la misma mirada que habían compartido en la Tierra Bendita de la Secta Tamiz Negro. Era simplemente como la sonrisa bajo la luz de la luna en la Secta Confianza. Fue como aquella vez que Meng Hao había girado su cabeza para mirar su espalda en el Monte Daqing.

Obviamente, no era el lugar adecuado para hablar. En realidad, no había necesidad de palabras; las emociones del periodo de su separación estaban contenidas dentro de sus ojos. Una mirada era todo lo que necesitaban para expresar la alegría que existía en sus corazones.

“Os escoltaré”, dijo Xu Qing serenamente.

“Muchas gracias, Compañera Daoísta Xu”, dijo Meng Hao con una sonrisa, uniendo sus manos y bajando su cabeza.

Zhou Dekun se quedó boquiabierto por un momento. El patriarca Tamiz Violeta y los demás también jadearon; sabían quién era realmente Xu Qing, por lo que sabían que su presencia allí excedía por mucho la de ellos mismos.

Xu Qing les ignoró, teniendo solo ojos para Meng Hao.

Los tres marcharon.

Lejos de la Secta Tamiz Negro, Meng Hao y Xu Qing se quedaron en pie en la cima de una alta montaña, mirándose mudamente. Zhou Dekun esperó a alguna distancia discretamente.

“Gracias…” dijo Xu Qing, con una voz suave.

Meng Hao negó con la cabeza mientras volvía la mirada en dirección de la Secta Tamiz Negro. Xu Qing movió su mano derecha y la frialdad horrorosa apareció de nuevo en sus ojos. Se giró y su voz resonó en el vacío.

“Cualquier alma dentro de treinta mil metros de este lugar será instantáneamente exterminada!” mientras hablaba, un aura horrorosa acompañó el sonido mientras era emitido. Meng Hao sintió inmediatamente las incontables almas descarnadas mientras salían volando de esa área a toda velocidad. Un instante después, no había señal de alma descarnada alguna.

Pasó el tiempo, y los dos estaban allí de pie en el aire temprano de la mañana en la cima de la montaña. Dijeron palabras simples, sonrieron, escucharon. El tiempo pasó, pero ninguno de ellos parecía desear marchar.

En el pasado, habían sido amigos de la misma Secta. Después, se habían encontrado en la Tierra Bendita de la Secta Tamiz Negro. Ahora estaban allí, encontrándose de nuevo en el mundo exterior. Todas estas cosas moldearon profundamente el corazón de Meng Hao así como el de Xu Qing.

Su expresión era fría, pero su corazón estaba lleno de alegría. Dentro de ella, a través de sus pupilas frías se podía ver un toque de luz cálida. Sin importar cómo hubiera cambiado su apariencia, la persona en frente de ella era todavía su Hermano Junior Meng Hao.

Tan pronto como se dio cuenta de que Fang Mu era Meng Hao, su corazón empezó a batir. Había algunas cosas que quería decirle, pero tan pronto como él la miró, ella sintió que no había que decir ninguna palabra.

El hecho de que no hubiera dejado el Dominio Sur, de que fuera un Lord Horno de la Secta Destino Violeta… esto era suficiente. Tan pronto como vio la Píldora de Cultivo Cosmético, ella comprendió todo completamente. No estaba seguro de cuándo había ocurrido, pero la figura de Meng Hao se había grabado interiormente dentro de ella en algún momento; él era ahora parte de su propio corazón, una parte que nunca la abandonaría.

Sin importar cuántos años pasaran intentado borrar la memoria, mientras que ella pudiera regresar, podría ver esa débil sonrisa. Los años no podían eliminarlo, era demasiado profundo, hasta el punto donde ella no necesitaba recordar. Solo tenía que seguir avanzando, debido a que ella sabía que un día, los dos… se encontrarían de nuevo y entonces caminarían juntos bajo la nieve y el viento.

Pronto, la luz de la luna atravesó las ramas de los sauces y el cielo empezó a volverse ligeramente violeta. La brisa de la montaña levantó el largo cabello negro de Xu Qing que cubría su cara. Esa visión llenó a Meng Hao de calidez y una ligera sonrisa.

La sonrisa apareció en su rostro, pero venía desde su corazón.

Era débil, pero como el agua, era algo que no podía faltar en su vida.

“Vete”, dijo ella suavemente. “Quiero observarte mientras te desvaneces en la distancia”.

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2 respuestas a ISSTH – Capítulo 259

  1. lanree dijo:

    Gracias por los capítulos 🙂

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  2. Daniel dijo:

    Gracias!! Me parece bueno. Puede sonar cursi pero es una de las escenas de amor mas hermosas que he leído en mucho tiempo

    Me gusta

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