ISSTH. Capítulo 65: Batalla en el Mar Norte.

Una lanza de hierro había engañado a los discípulos de la Secta Destino Violeta.

Una lanza de plata había engañado a Sun Hua y a Liu Daoyun, causando fricción entre dos grandes Sectas.

Si el padre de gordito supiera todo esto, sus ojos se abrirían definitivamente  totalmente. Las lanzas de hierro, plata y oro habían sido fabricadas por sus artesanos.

Si Gordito tuviera oportunidad de escuchar sobre esto, definitivamente se sentiría  increíblemente divertido.

Meng Hao no había sabido cómo de útil la lanza de plata sería. La gente de la Secta Corriente Serpenteante y de la Secta Viento Frío habían realmente parado de perseguirle. Y Ahora, incluso si querían perseguirle, no serían capaces de rastrearle.

Y aún así, su rostro estaba tan serio como antes. Plantado en el valioso abanico, gastando Núcleos Demoníacos. Ding Xin persiguiéndole en su hoja gigante, con su rostro frío, con la intención de matar a Meng Hao, le seguiría hasta el final de la tierra si fuera necesario.

Si fuera una simple persecución, Meng Hao sería capaz de llevarle haciendo círculos, considerando su vasta cantidad de Núcleos Demoníacos. Pero estaba seriamente herido, lo que hacía las cosas más difíciles. Los Núcleos demoníacos apenas eran suficientes para permitirle seguir.

Podía suprimir la herida por un tiempo, pero en algún momento alcanzaría el punto donde no podría. Cuando esto ocurriera, la herida se volvería aún más peligrosa.

Todavía más frustrante, una flecha ocasional chillaba  hacia él desde atrás, forzándole a usar el valioso abanico para defenderse. La situación más peligrosa había sido cuando alcanzó  el fin de un planeo y había caído al suelo y se había puesto a correr, disminuyendo su velocidad y agilidad. Por suerte, la tierra estaba mayormente cubierta por bosques, y para el momento en el que había alcanzado la siguiente montaña de su camino, había sido capaz de saltar en el valioso abanico de nuevo.

Por supuesto, Ding Xin tampoco era capaz de mantener el vuelo. Justo como Liu Daoyun, también caía al suelo ocasionalmente, esperando encontrar algún terreno favorable antes de empezar de nuevo a planear.

“No puedes escapar,” dijo Ding Xin con una sonrisa, sus ojos brillaban. “Si te rindes sin una lucha, puedo devolverte a la Secta y dejarles  ocuparse de ti.”

“Hay algunas circunstancias especiales en cuanto a lo ocurrido entre la Secta Destino Violeta y yo,” dijo Meng Hao mientras avanzaba velozmente. “Compañero Daoísta Ding, comprendes lo que quiero decir?”

“No necesito comprender,” respondió serenamente, sus ojos brillando fríos. “Si te llevo de regreso a la Secta, los Ancianos de la Secta seguramente te castigarán. La Secta Destino Violeta es una de las grandes sectas del Dominio Sur. Naturalmente, son muy razonables y disciernen lo que es verdad y lo que es falso.”

“Lo que ocurrió ese día estaba más allá de mi control,” explicó Meng Hao. “Qiu Shuihen y Lu Song me forzaron a venderle el objeto. Les dije que era solo una lanza ordinaria, sin embargo ellos insistieron. Ellos me amenazaron! No puedes culparme por ello!” Habiendo alcanzado la cima de una relativamente alta colina, sacó el valioso abanico y empezó a planear de nuevo.

“Cómo puede no ser culpa tuya?” dijo Ding Xin, su voz tan fría como siempre. Continuó moviéndose hacia delante con gran velocidad. “Podrías haber roto la lanza allí mismo y haber sacado el verdadero tesoro. Entonces nada de esto habría pasado.” Golpeó su bolsa privada y apareció un arco de madera negro en sus manos. Lo llevó hacia atrás y lanzó una flecha chillona hacia Meng Hao.

Hubo una explosión conforme Meng Hao usaba un objeto mágico para defenderse as í mismo. Tosió sangre, entonces rió. La sangre en sus dientes hacía que su sonrisa fuera aún más fiera.

“Esto es lo que llamas “ser razonable”?” dijo. Sus ojos brillaban con intención asesina y no dijo nada más. Tragó un Núcleo Demoníaco y forzó el valioso abanico aún más rápido.

Varias horas pasaron. Llegó la tarde, después el anochecer, Meng Hao estaba exhausto, pero podía ver que su persecución podía durar días. Podía verlo desde los fríos ojos de la persona que le perseguía que estaba implacablemente jugando con él.

Era la presa, no iba a ser directamente asesinado, sino que estaba jugando con él. Después, aunque empezara a volverse loco por todo ello, podría caer por un simple golpe.

La tierra del Estado de Zhao pasaba zumbando por debajo de Meng Hao y de Ding Xin. El tiempo siguió pasando. La base de Cultivo de Meng Hao estaba en el octavo nivel de Condensación Qi estaba en el punto de que parecía estar a punto de marchitarse. Continuamente consumía Núcleos Demoníacos, pero eso por sí solo estaba dañando su cuerpo. Hasta su sangre apestaba a Qi Demoníaco.

Para un Cultivador, esto era esencialmente dañar la propia base de Cultivo uno mismo. Meng Hao nunca había escuchado sobre esto antes, pero basado en lo que estaba viendo, ahora tenía una pista. Y aún así, no tenía elección.

En cuanto a Ding Xin, había notado qué estaba ocurriendo, por lo que intencionadamente había aflojado su persecución. Una mirada inquisitiva había aparecido en sus ojos, como si hubiera visto un juguete interesante.

“Realmente quiero ver qué ocurre cuando consumes tantos Núcleos Demoníacos y todo el Qi en tu cuerpo se transforma en Qi Demoníaco. Cuando te mate, encontraré un Núcleo Demoníaco de nivel ocho dentro?” Ding Xin se rió.

Meng Hao escuchó sus palabras, más venas rojizas aparecieron en sus ojos. Su rostro se puso más sombrío.

No era el tipo de persona que hablaba mucho durante una lucha, justo ahora había intentado explicarse, para darse cuenta de que a su oponente no le importaba. Después de eso, no dijo una sola palabra más. Era como el momento cuando se había enfrentado a Wang Tengfei. No había rugido ni aullado; había enfrentado todo con un oscuro silencio.

Continuó huyendo por algún tiempo, empujándose a los límites de su velocidad. Finalmente, delante de él, vio el Monte Daqing. Se había estado escondiendo lejos por casi medio año, finalmente regresando a la montaña de nuevo, un gran círculo.

Conforme continuaba, podía ver un vasto lago similar a un espejo lejos en la distancia. Era el Mar Norte.

Cuando lo vio, sus ojos se iluminaron.

“El Mar Norte…”

Meng Hao pensó en el pequeño barco, en el hombre anciano y en la chica joven, y en cómo el Mar Norte le había revelado el Dao!

Su miraza se endureció y cambió de dirección, dirigiéndose al lago.

Aceleró en su valioso abanico. Detrás de él, Ding Xin se burló. Se había divertido forzando a su presa a que consumiera Núcleos Demoníacos.

“No estoy seguro de por qué este chico tiene tantos Núcleos Demoníacos, pero tampoco importa. Le forzaré a decírmelo antes de que muera. En cualquier caso, realmente quiero ver cómo se ve su cuerpo después de tomar tantos.” Sonrió, golpeando en su hoja gigante mientras continuaba en su persecución.

Los dos continuaron por un tiempo, hasta que se escuchó repentinamente una explosión en el aire. Justo cuando volaba por la superficie del mar Norte, Meng Hao golpeó su bolsa privada y sacó la red negra.

Inmediatamente creció a un diámetro aproximado de nueve metros y salió disparada hacia Ding Xin. Ding Xing movió inmediatamente su manga ancha y una hoja de jade de color violeta apareció, que se transformó en un remolino violeta. El remolino envió a la red a dar vueltas, su conexión con Meng Hao parecía haber sido cortada y volaba alejándose hacia la distancia.

“Usar un tesoro inútil como ese muestra lo incompetente que eres,” dijo Ding Xin fríamente. La red parecía ser extraordinaria, por lo que había usado la hoja de jade justo ahora. Nunca habría imaginado que podría ser derrotada en un solo movimiento.

Los ojos de Meng Hao brillaron. Se mordió la lengua y escupió algo de sangre. Su rostro estaba más pálido que antes. Conforme se movía por la superficie del Mar Norte, el agua empezó a ondular como si un fiero viento estuviera soplando a través de él. La calma había sido rota.

El valioso abanico paró cuando alcanzó el centro del lago. Era la primera vez desde que Ding Xin había empezado a perseguirle que había llegado a pararse completamente. Se giró, golpeando su bolsa privada y el pergamino pintado apareció en su mano. Sus ojos brillaron, emanando un intento asesino.

No huiría más. Lucharía con Ding Xin, Cultivador del noveno nivel de Condensación Qi!

Meng Hao no tenía la mano ganadora, pero lucharía. Tenía que luchar. No podía continuar mucho más, por lo que si no luchaba, moriría. Esa era su única opción…. Luchar!

“Por lo tanto, no vas a continuar corriendo,” dijo Ding Xin conforme se acercaba. Una burla a pareció en su cara cuando vio la mirada asesina en los ojos de Meng Hao. Movió su dedo e instantáneamente una luz violeta apreció en frente de él transformándose en un pájaro. Movió sus alas y salió disparado hacia Meng Hao.

Los ojos de Meng Habo brillaron. En el instante en el que el pájaro violeta apareció, el pergamino pintando tembló y se pudieron escuchar los rugidos de las bestias. Meng Hao fue con todo con su base de Cultivo. Quizá debido a las vastas cantidades de poder Demoníaco dentro de su energía espiritual, los rugidos de las bestias eran particularmente aterradoras. Cuatro corrientes de niebla aparecieron, solidificándose en cuatro bestias Demoníacas que cargaron hacia el pájaro morado.

Al mismo tiempo, Meng Hao dio un paso al frente. El valioso abanico bajo sus pies se desmontó, las plumas circularon a su alrededor y entonces salieron disparadas hacia Ding Xin como espadas voladoras.

Meng Hao no se retiró. Una espada voladora apareció bajo su pie para mantenerle, y salió él mismo disparado hacia Ding Xin.

“Te sobrestimas,” dijo Ding Xin con una fría carcajada, sus ojos llenos de burla. Su mano derecha se movió en patrones de encantamiento y después presionó en su frente. Emergió un vórtice acompañado de un sonido de un rugido.

“Aura Destino Violeta!”

Denso Qi Violeta emergió desde dentro del vórtice, instantáneamente transformándose en un anillo violeta que se expandió y salió disparado hacia Meng Hao.

Sonidos atronadores continuaron resonando, haciendo que las plumas alrededor de Meng Ho temblaran y colapsaran. En  cuanto sonó el masivo rugido, le hizo vomitar sangre. Aún así, la terquedad se veía en sus ojos. Golpeó su bolsa privada y aproximadamente unas cien espadas voladoras salieron disparadas hacia Ding Xin.

La lluvia de espadas chirrió al avanzar, llenando el cielo. La luz de las auras de espadas llenó el cielo. Las espadas llegaron a Ding Xi en un instante, y aún así su gesto de burla se hizo más fuerte.

“Que irresponsable,” dijo, golpeando su bolsa privada. Un rayo rojo apareció, transformándose en una batidora roja. Giró la batidora, y apareció una ráfaga de viento rojo que destrozó las cerca de cien espadas voladoras. Muchas de ellas simplemente se rompieron.

La ráfaga de viento golpeó a Meng Hao, que tosió más sangre. Pero entonces, de entre los fragmentos de las cien espadas voladoras, aparecieron dos espadas de madera. Salieron volando, atravesando el viento rojo y disparadas hacia Ding Xin.

Los ojos de Ding Xin se entrecerraron. Sus dedos realizaron unos signos de encantamiento conforme salía disparado hacia atrás.

Meng Hao levantó su mano derecha en el aire, su rostro radiaba intención asesina.

Su dedo apuntó hacía arriba y de pronto la red negra, que había salido rodando hace unos momentos, se expandió a un tamaño de treinta metros, entonces cayó hacia abajo con una increíble velocidad.

Todo esto toma un poco de tiempo para describir, pero todo ocurrió en el espacio de un momento solamente. La Expresión de Ding Xin cambió instantáneamente. Antes de que pudiera reaccionar, la gran red le había atrapado. Las dos espadas de madera seguían avanzando hacia él, parecía que fueran a atravesar su pecho.

Era una táctica simple que se le había ocurrido a Meng Hao. No era perfecta, pero era lo mejor que podía hacer en el calor del momento. Había incluso  usado las plumas del valioso abanico y sacrificado multitud de espadas voladoras en un intento de coger a su oponente con la guardia baja. Lo había hecho todo con un solo propósito: distraer a su oponente. Y había funcionado.

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5 respuestas a ISSTH. Capítulo 65: Batalla en el Mar Norte.

  1. eduardoventura97 dijo:

    Gracias por llevar esta historia. Apenas empecé a leerla ayer pero está bastante emocionante y en ocasiones es demasiado graciosa. En verdad, gracias C:

    Le gusta a 1 persona

  2. Eiser dijo:

    Es buena la novela pero le falta mucho sentido del dramatismo a veces, como que te cuentan la historia pero no sentis que la estes viviendo realmente. No esta tan bien narrada o detallada como Emperor Domination, Martial God Asura o Tales and Demons… desde mi punto de vista estas 3 son mejores.

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