ISSTH. Capítulo 46: Tres Lanzas Largas.

Meng Hao había estado unas cuantas veces antes en el Condado de Yunkai. Normalmente, cuando había necesitado comprar alguna pluma para escribir, tinta, papel y piedras de entintar. Quizá debido al exceso de riqueza en la villa, pronto empezó a haber demanda de adornos académicos, el precio de los materiales de escritura eran más baratos que en otros lados.

Aunque hubieran pasado tres años, la villa parecía estar como antes. Conforme Meng Hao caminaba por las calles, no pudo evitar darse cuenta de que fuera de muchas de las tiendas había colgadas linternas, en las que se veían las letras “Li” en una caligrafía general.

Por lo que Gordito le había dicho, su padre era la persona más rica en Yunkai, siendo propietario de al menos mitad del condado. Y no solo se refería a la tierra que les pertenecía, sino también a negocios, todos los cuales estaban marcados con las letras “Li”.

Después de preguntar por allí, encontró la localización de la casa de Gordito y se encaminó en su dirección. El sol empezaba a esconderse en el horizonte, volviendo el cielo oscuro y cubriendo la tierra con un suave brillo.

No le tomó mucho tiempo alcanzar la parte este del Condado Yunkai, donde encontró una enorme finca, llena con un gran bosque de enormes edificios. Sobre la puerta principal, que estaba guardada por sirvientes, se podía ver una tabla con las palabras escritas “Mansión Li”. El sonido vivo del canto y de las danzas se podía escuchar viniendo desde dentro.

El cuerpo de Meng Hao cogió velocidad y ya estaba dentro.

La mansión era enorme, rodeando un patio interior, donde cantantes y bailarines estaban actuando en ese momento. Meng Hao vio a un hombre extremadamente gordo de mediana edad, vestido con una lujosa túnica. Su cara se parecía a la de Gordito, era obviamente su padre. Sentado cerca de él, había un hombre joven cuyo rostro estaba cubierto por una expresión prudente.

Parecía tener una expresión arrogante, llevaba caros adornos, y aún así, su cuerpo parecía un poco frágil, como si hubiera tomado mucho vino y estado con muchas mujeres. Mantenía una copa de vino en su mano, en sus ojos asomaba de alguna forma una expresión indecente mientras miraba a los cantantes y bailarines.

“Todavía no está aquí?” dijo el joven, con el ceño fruncido. Su tono de voz era al mismo tiempo frío y aburrido.

“En cualquier momento, en cualquier momento,” digo el padre de Gordito, pareciendo extremadamente avergonzado, pero forzando una obsequiosa sonrisa en su cara. “Joven Lord Zhao, espera un poco más por favor. Mi nuera tiende a hacer las cosas lentamente.” Mientras esas palabras salían de su boca, varias sirvientas aparecieron en la distancia. Caminando detrás de ellas iba una mujer joven. Iba vestida con un vestido largo de gasa, y su pelo iba recogido con orquillas. Su apariencia era pura y bella, y aún así, tenía una mirada de miedo en su cara, con forme se aproximaba, parecía temblar como si tuviera frío.

“Padre…” dijo mientras se aproximaba. Se inclinó mientras saludaba.

“Xiang’er este joven es el  Lord de la casa de Zhao en el Condado de Yunhai,” dijo el padre de Gordito suavemente. “Por qué no brindas con él?” Miró a su nuera como disculpándose. Aunque su hijo estuviera perdido por años, ella continuaba esperando a que volviera, sin pensar mucho en ello. Ella trataba a su suegro con una devoción filial.

“Saludos, joven Lord Zhao,” dijo la chica suavemente, bajando su cabeza. Estaba asustada, pero sabía que su familia no se encontraba en una buena posición en esos momentos. Cogió una botella de vino y vertió algo de vino en una copa, que extendió hacia él con ambas manos.

Él la miró, con sus ojos brillando intensamente. Tragó saliva. La chica era chocantemente bella, y en su corazón, estaba preparado para crear algunos problemas. Una sonrisa lasciva apareció en su rostro. Aceptó el vino y entonces intentó coger su mano. La chica retrocedió, asustada, causando que la copa cayera al suelo.

“Cómo te atreves!” gritó el joven Lord Zhao, sus ojos brillaban. Pateó la mesa, esparciendo el vino y la comida. Apuntó al padre de Gordito. “Escúchame, Li Dafu, Mi hermano menor ha regresado, y ahora es un inmortal. Quiere vuestras propiedades, no vuestras vidas! Sentí lástima de ti y le hablé de ti amablemente, pero entonces, me humillas de esta forma!?”

“Joven Lord Zhao, esto…” el padre de gordito intentó hablar rápidamente.

“Cállate!” Déjame decirte que todavía no hemos terminado! Si tú sabes lo que es bueno para ti, entonces tu nuera pasará la noche conmigo. Si me complace, entonces diré cosas agradables sobre ti a mi joven hermano…” Rió fríamente, con sus ojos fijos en la chica, cuyo rostro se había puesto pálido. Una mirada sucia apareció de nuevo en su rostro.

“El rostro del padre de Gordito se volvió cenizo. Al principio, el joven había sólo mencionado un brindis, a lo que había accedido, pero esto era excesivo. Apretó sus dientes. Su hijo había desaparecido, y él no era capaz siquiera de proteger a su propia nuera. Cuál era el objetivo de seguir vivo?

Vete!” rugió. “Vete al infierno! Hombres, sacad a este hombre fuera! Aunque la familia Li caiga en la bancarrota, no toleraré insultos desde la casa de Zhao!”

“Qué impresionante,” rió el joven Lord Zhao. Se giró y se marchó, con sus ojos llenos de intención asesina.

Observando que la fiesta se había acabado, la chica se mordió el labio, con lágrimas cayendo por su cara. Bajó su cabeza y pareció como si estuviera a punto de decir algo.

“No te preocupes por lo ocurrido,” dijo el padre de Gordito calmadamente. “La ley todavía existe en este mundo. Por favor, acompañar a la joven de regreso.” Los sirvientes aparecieron para escoltar a la joven en su camino. Todo estaba calmado. El padre de Gordito empezó a temblar. Se tambaleó, pareciendo envejecer de repente.

Entonces sacudió su cabeza y empezó a caminar. Conforme alcanzó un edificio, empujó la puerta abierta y entró. Era una habitación lujosa, pero parecía como si pudiera tener mejor aspecto si no estuviera todo cubierto por marcas de mordiscos.

“Fugui, dónde estás?” murmuró el padre de Gordito conforme se sentaba en una silla. “Por qué no has regresado…?” Parecía todavía más viejo que antes. Gentilmente frotó una marca de mordisco de la mesa.

“Le está yendo bien,” dijo una voz, rompiendo el silencio. El padre de Gordito levantó su cabeza, y sus ojos se llenaron de miedo conforme se dio cuenta de que, de alguna forma, otra persona estaba en esa habitación, cerca de la ventana. No tenía ni idea de cuándo o cómo había llegado a estar plantado allí.

Llevaba una larga túnica azul, y parecía un estudiante. Era ni más ni menos que Meng Hao.

“Tú…” Li Dafu se plantó, pareciendo alarmado. Dio unos cuantos pasos atrás.

“Soy un amigo de Li Fugui de la secta, Meng Hao, del Condado Yunjie”. Meng Hao se giró, sus ojos pasaron desde las marcas de mordiscos en el alfeizar de la ventana a mirar a Li Dafu.

“Meng Hao!” dijo Li Dafu, sorprendido. Había reconocido el nombre. Cuando había comprobado la desaparición de su hijo en aquellos años, había averiguado que otros tres chicos habían desaparecido a la vez. Uno de ellos se llamaba Meng Hao.

“Fugui, él…” El cuerpo de Li Dafu empezó a temblar, dentro de él, todavía sentía la duda.

“No está en el Estado de Zhao en estos momentos, pero creo que será capaz de regresar después de algún tiempo.” Meng Hao  caminó hacia él y se sentó en una silla. “He visto lo ocurrido en el patio justo ahora,” dijo serenamente. “Estaré aquí por unos cuantos días para encargarme de lo ocurrido.” Cogió una pieza de papel y la puso en la mesa. “Por favor, forjadme tres lanzas de acuerdo con estas especificaciones. Una de hierro, otra de plata, y la última de oro.” Con esto, cerró sus ojos.

Li Dafu dudó, pero entonces asintió con su cabeza.  A parte de lo increíble que pudiera parecer la situación, prefirió creer lo que Meng Hao acababa de decir. Sin decir una palabra más, cogió el papel y salió corriendo.

En cuanto al joven Lord Zhao, se fue de la casa de Li y del Condado Yunkai, con su rostro desagradable. Acompañado por sus sirvientes, regresó al Condado Yunhai en la oscuridad de la noche, apretando los dientes. Conforme caminaba se golpeó duramente en la cara, dejando en su rostro una marca de una palmada. Pronto, llegó a un largo patio, de repente la expresión de su rostro cambió a una de respeto, entonces se agacho. En voz baja, habló.

Hermano pequeño, estás despierto?”

“Qué ocurre!?” dijo una voz fría. La voz era un poco agua, como si el propietario fuera un chico que acabara de empezar a entrar en la pubertad.

“No solo la casa de Li rehúsa escuchar tus sugerencias, también me han humillado. Me han abofeteado.” El joven Lord Zhao intentó poner su expresión más humillada.

La puerta se abrió lentamente, y un joven salió. Aparentaba tener unos doce o trece años, y llevaba un vestido ricamente bordado. Tenía unos rasgos finos y marcados y parecía casi hermoso. Si estuviera Meng Hao aquí, este joven habría empezado a actuar como un lameculos. Era uno de los discípulos que el Gran Anciano Ouyang había salvado el día que la Secta Confianza se desbandó. Era el sirviente de Meng Hao, Zhao Hai.

Tenía las mismas ideas que Gordito, convertirse en un gran terrateniente. Al no estar Gordito, había vuelto a esta área y empezado a saquear las propiedades de las familias locales ricas. Había empezado a planear cómo lidiar con Li Dafu cuando todavía estaba en la Secta Confianza. Desafortunadamente, después de regresar, se había enterado de que la familia Li había perdonado a sus miembros por revelar información sobre los negocios familiares.

“Tú, inútil, bueno para nada,” dijo Zhao Hai con un frío gruñido. “Realmente crees que soy tan estúpido como tú? El ángulo de la huella de la palmada está mal. Obviamente te has golpeado tú mismo.” Una expresión de disgusto apareció en su cara. Pero esta persona era su hermano mayor. Frunciendo el ceño dijo,  “Da igual, estoy a punto de avanzar en mi base de Cultivo. En siete días, iré contigo a la casa de Li”. Se giró y regresó a su habitación cerrando la puerta detrás de él. El joven Lord Zhao parecía satisfecho. Su corazón hervía conforme se imaginaba los llantos plañideros de la joven viniendo desde debajo de él, dentro de siete días desde ahora.

Pasaron los siete días. Zhao Hay salió hacia la casa de Li en el Condado de Yunhai, sus manos unidas detrás de su espalda, seguido del joven Lord Zhao. Llevaron un grupo de sirvientes de la familia con ellos. Sus ojos llenos de intención asesina conforme se dirigían derechos al Condado Yunkai.

En el Condado Yunkai, Meng Hao estaba sentado con las piernas cruzadas en la habitación de Gordito, meditando en silencio. A media tarde, un ligero toque se pudo escuchar en la puerta. Meng Hao abrió lentamente sus ojos para ver a Li Dafu entrando en la habitación. Detrás de él, había diez sirvientes de la familia. Tres grupos de tres hombres que cargaban cada uno con una lanza, una de hierro, una de plata y una de oro.

Tenía cadenas de finas líneas grabadas en sus superficies, haciéndolas parecer al mismo tiempo primitivas y lujosas. Meng Hao levantó su mano, y la lanza de hierro voló por el aire hacia él. Li Dafu y sus sirviente miraron con asombro y aturdidos.

La lanza de hierro era extremadamente pesada, les asustó ver a Meng Hao cogerla desde tanta distancia.

El cuerpo de Li Dafu se agitó y sus ojos brillaron. Anteriormente, había sospechado que Meng Hao no era una persona ordinaria. Aún así, sólo había medio confiado en él, accediendo con su petición de forjar las tres lanzas. Pero, ahora, realmente creía en sus palabras previas. Esta persona claramente no era nada ordinario.

Meng Hao asintió, recogiendo las lanzas de plata y oro. Las probó y después las depositó en su bolsa privada con el movimiento de una manga. Cuando esto ocurrió, se escuchó sonidos de caída conforme los sirvientes se arrodillaban y se inclinaban hacia él, con sus expresiones totalmente aturdidas.

<<<Capítulo anterior Índice Capítulo siguiente>>>