Capítulo 4: Un Espejo de Cobre.

El Pabellón del Tesoro estaba realmente relleno de tesoros. Después de entrar, tus ojos se veían deslumbrado s por luces brillantes. Estantes de Jade bien ordenados rellenos de botellas, espadas, ornamentos y joyería. Meng Hao comenzó a respirar pesadamente mientras su corazón empezó a latir más fuerte. Se sentía como si la sangre de todo su cuerpo se hubiera ido a su cerebro. Se quedó plantado atontado.

En la corta vida de Meng Hao, nunca había visto tantas riquezas. Se sintió como si estuviera sumergido en ellas. Su cerebro daba vueltas, e inadvertidamente, en su pensamiento sólo estaba la idea de cogerlo todo y huir lejos.

“El valor de estos tesoros…” murmuró Meng Hao,”… “es incalculable. La compensación por trabajar para inmortales es increíble.” Caminó pasando por las estanterías de jade, su expresión llena de excitación, inconscientemente, levantó su cabeza. Se preguntó si la tercera planta del Pabellón del Tesoro era igual que la primera, o si quizá hubieran tesoros incluso más valiosos.

“Inmortales…. Son muy ricos!” Meng Hao dejó escapar un profundo suspiro. De repente, sus ojos se centraron en algo extraño. En una de las estanterías vio un espejo de cobre.

Había trazas de corrosión en él, pero no parecía muy especial, ni un solo brillo, no se parecía a nada de ninguno de los tesoros que había alrededor.

Sorprendido, Meng Hao lo cogió y lo miró bien de cerca. Parecía bastante ordinario, como algo originario del mundo mortal. Nada de él parecía lo más mínimamente único. Y sin embargo, estaba en el Pabellón del Tesoro, por lo que asumió que tendría algo de valor.

“Realmente el hermano menor tiene buena vista”. Dijo una voz detrás de él. Él no sabía que el hombre arrugado había entrado, pero se quedó mirando el espejo de cobre. Su voz, llena de orgullo, continuó, “ el hecho de que hayas cogido ese espejo de cobre muestra que estabas destinado a cogerlo. Hay muchas legendas al respecto. Lo más extraño es que solo aquellos con buena fortuna y buenas acciones acumuladas en vidas pasadas pueden adquirirlo. Parece que eres justo de ese tipo de personas. Con este espejo, puedes mandar sobre el cielo y la tierra. Definitivamente tienes esa oportunidad.” Conforme el hombre hablaba, él miraba una y otra vez. Su voz parecía contener algún extraño poder que forzaba a Meng Hao a escucharle.

“Este espejo…” Meng Hao lo miró de nuevo, con una expresión en su cara. No estaba cubierto con complicados grabados, sin embargo, la corrosión hacía que fuera complicado verlo.

“Hermano Junior, no mires al espejo por su suciedad. Deberías de saber que los verdaderos tesoros de una naturaleza espiritual, a menudo se esconden en cosas ordinarias. Cuanto más humilde parezca, más preciosos son.” Meng Hao iba a volver a poner el espejo de cobre en la estantería cuando el hombre arrugado dio unos cuantos pasos para prevenirle. Miró seriamente a Meng Hao.

“Hermano, el hecho de que cogieras ése objeto muestra que estabas destinado a hacerlo. De verdad lo vas a devolver únicamente porque parece ordinario? He sido responsable del Pabellón del Tesoro por muchos años, y conozco el origen de todos los objetos de aquí. Hace muchos años, éste espejo causó una gran conmoción en el Estado de Zhao. Fue creado por un rayo de luz que  cayó desde los Cielos. Después de adquirirlo, el Patriarca Confianza lo estudió en secreto, creyendo que era un tesoro de los Cielos. Al final, no pudo descubrir su misterio, y llegó a la conclusión de que estaba predestinado en caer en las manos de alguien que pudiera usarlo para pisotear el cielo y la tierra.”

Dejó perplejo a Meng Hao escuchar el nombre del Patriarca Confianza. Él acababa de entrar en la Secta Exterior, y había muchas cosas con las que no estaba familiarizado. Empezó a dudar.

“El patriarca Confianza lo estudió, pero no pudo comprenderlo. Yo….”

“Tus palabras son incorrectas, Hermano, Deja a tu Hermano Mayor explicarte: la falta de éxito por parte del Patriarca en estudiarlo, prueba que hay algo único e inusual sobre el tesoro. Antes que tú, diez o más personas lo tomaron para estudiarlo, y aunque ninguno de ellos consiguió comprenderlo, ninguno de ellos se arrepintió de su decisión.

“Y si… y si tú eres la persona destinada a poseer el espejo? En cualquier caso, si lo tomas, puedes estar tranquilo. Los anteriores compañeros que cogieron el espejo en el pasado, volvieron en tres mese, y les dejé cambiarlo por cualquier otra cosa. Después de tratar conmigo por algún tiempo, te darás cuenta de que soy bastante fácil de llevar. No quiero darle a mis compañeros un mal rato.

“Si lo tomas pero eres incapaz de comprender sus misterios, entonces puedes volver y cambiarlo por cualquier otra cosa. Pero si lo abandonas y resulta que estabas destinado a tenerlo, entonces te arrepentirás por tuda tu vida.” El hombre arrugado se quedó mirando a Meng Hao. Cuando vio que Meng Hao dudaba, se rió para sí mismo. Los nuevos discípulos eran siempre muy fáciles de manipular. Todos ellos escuchaban la misma historia sobre la leyenda del espejo y las grandes palabras siempre les seducían. Sus corazones empezaban a hervir.

“Pero…” Meng Hao había estudiado y leído desde su infancia, por lo que era bastante inteligente. Por la expresión del hombre arrugado, podía conjeturar que el espejo no era exactamente como había sido descrito. Pero, el hombre permanecía en frente de él, claramente determinado a evitar que dejara de nuevo el espejo. Incluso dejándolo en el suelo sería de poco uso. Empezó a arrepentirse de haberlo cogido en primer lugar.

“Hermano,”, dijo con la cara seria, su voz baja, “no violes las reglas en tu primer día. Cuando coges algo del Pabellón del Tesoro, no tienes permitido dejarlo.” El hombre arrugado sintió que ya bastaba. Ese era su modo normal de hacer que la gente cogiera el espejo. Movió su manga y con un remolino de viento cogió a Meng Hao, y le llevó volando fuera del Pabellón del Tesoro y le depositó fuera.

Hubo un estruendo en la puerta principal del Pabellón del Tesoro tal y como se cerraba.

La voz del hombre arrugado se escuchó desde dentro: “Soy muy blando de corazón cuando se trata de discípulos compañeros. Si realmente no estás destinado a tener el espejo, entonces puedes volver en unos cuantos días.”

Frunciendo el ceño, Meng Hao miró a la puerta cerrada. Entonces suspiró y miró al espejo de cobre en sus manos. Recordó las palabras del primer capítulo del Manual de Condensación de Qui y dudó. Si realmente era algo que había estudiado el Patriarca Confianza, entonces debía de tener algún valor. Sacudió su cabeza, puso el espejo den su túnica, dio una última mirada al Pabellón del Tesoro, se volvió y se fue.

Caminó a lo largo de los caminos verdes de la Secta Exterior, usando la información de la hoja de jade como guía. Alrededor del medio día, encontró su casa. Estaba a lo largo del borde norte, en una muy remota sección de la Secta Exterior, con varias casas alrededor de ella.

Abrió la puerta empujándola, estrellándose contra el muro. Dentro había una cama y un escritorio,  Meng Hao permaneció allí, sintiéndose bastante contento. Este lugar era mucho mejor que su habitación del Cuartel de Sirvientes.

Se sentó con las piernas cruzadas en la cama, tomó aire profundamente y sacó el espejo de cobre fuera de su túnica. Lo estudió cuidadosamente, hasta que el sol empezó a esconderse por las montañas del oeste. Encendió una lámpara de aceite y continuó estudiándolo, todo fue en vano, no tenía idea de cuál podía ser el propósito que tendría el espejeo.

Sin importar cómo lo mirara, el espejo de cobre parecía completamente de una naturaleza ordinaria.

Cuando la noche se hizo más oscura, Meng Hao puso el espejo a un lado y miró por la venta a la luna. Pensó sobre el joven gordito y sus lamentos. Le añoró un poco.

La luna brillaba fuera, sus rayos tocando el dintel de la ventana. Todo estaba en silencio, salvo el sonido del viento entre las hojas de los árboles. Meng Hao tomó una respiración profunda, pensando en la luna, se sintió emocional, como si hubiera entrado en una nueva era.

Murmuró para sí mismo: “nunca volveré a ser un escolar en el Condado de Yunjie. Me he convertido en un discípulo exterior de la Secta Confianza….”

Meng Hao cogió sus pensamientos, cerró sus ojos, se sentó a meditar, e hizo circular la energía espiritual por su cuerpo. Había estado viviendo de esa forma por meses, por lo que estaba acostumbrado a ello.

Una diferencia entre la Secta Exterior y el Cuartel de Sirvientes era que aquí, no había nadie que te preparara la comida. Debías de hacerte cargo de tus necesidades alimenticias. Y si no lo hacías, podías morirte de hambre sin que nadie se preocupara por ello. De todas formas, en todos estos años, nadie en la Secta Exterior había muerto de hambre.

Cuando alguien alcanzaba la primera etapa de Condensación de Qi, podía empezar a absorber y emitir la energía espiritual del Cielo y la Tierra. Aunque aquello no aliviaba el hambre, sí podía sostener tu vida.

Varios días pasaron. Una tarde, Meng Hao estaba sentando con las piernas cruzadas en meditación cuando de repente escuchó un miserable grito desde fuera. Inmediatamente abrió sus ojos, fue a la ventana y miró fuera. Vio a un discípulo de la Secta Exterior en el suelo, siendo estampado una y otra vez por otro discípulo. La sangre salía de una herida en su pecho, pero no estaba muerto, únicamente herido. La persona que le estaba pateando cogió su bolsa y se fue con un grito frío.

El discípulo golpeado se puso de pié, sus ojos llenos de una crueldad violenta. Se tambaleó en la distancia. Curiosos lo rodeaban mirándolo fríamente, con sus ojos llenos de burla.

Meng Hao observó silenciosamente. Había visto escenas similares incontables veces en los pasados días, y con ello empezó a comprender más profundamente cómo funcionaba la Secta Exterior.

Rápidamente pasaron siete días. Durante ese tiempo, Meng Hao vio incluso más situaciones de discípulos siendo robados. La lucha y el saqueo que ocurría entre los discípulos de la Secta Exterior hicieron que Meng Hao creciera más y más taciturno. Especialmente preocupante fue cuando vio a un discípulo en el segundo o tercer nivel de Condensación de Qi, asesinado por otro en el Área Pública. Esto hizo que Meng Hao fuera especialmente cuidadoso cuando iba fuera.

Afortunadamente, la base de su Cultivación era baja, y no tenía ningún valor, por lo que otros normalmente le ignoraban.

Actualmente, Meng Hao había llegado a un punto muerto en su Cultivo. El segundo nivel de Condensación de Qi era diferente al primero. Todavía necesitaba energía espiritual, pero de acuerdo con el Manual de Condensación de Qi, su cuerpo mortal había empezado realmente a cambiar. De hecho, alcanzar el segundo nivel de Condensación de Qi requeriría mucha más cantidad de energía espiritual que el que necesitó para alcanzar el primer nivel.

Del mismo modo, Meng Hao ahora comprendía qué era el talento latente. La habilidad del cuerpo para absorber la energía espiritual del Cielo y la Tierra era simplemente eso, talento latente. Cuanto más talento latente tenía alguien, más energía podía absorber. Cuanto menos talento latente tuviera, menos energía podía absorber. Para alguien con considerable talento latente, cuanto mayor tiempo pasara realizando ejercicios de respiración, mayor energía espiritual podían absorber.

De Acuerdo con sus cálculos, para alcanzar el segundo nivel de Condensación de Qi, tendría que pasar aproximadamente uno o dos años. El tiempo requerido para alcanzar el tercer nivel sería mucho mayor que eso.

Por supuesto, si adquiriera alguna píldora medicinal o Piedra Espiritual, podría usarla para amplificar su energía espiritual, entonces, podría reducir ese tiempo. Ese era el motivo por el que había tanto robo terrible ocurrido en la Secta Exterior. Cada mes, distribuían píldoras abiertamente.

“El fuerte se volvía Fuerte, el débil se volvía débil,” se dijo Meng Hao en silencio. “Así es como la Secta Confianza cuida a sus discípulos para que entren en la Secta Interna.”

Una mañana temprano, cuando el cielo acababa de empezar a brillar con luz, Meng Hao estaba sentado como normalmente, no tenía recursos especiales, excepto por su determinación, por tanto, no cesaba en sus meditaciones nocturnas y ejercicios de respiración, entonces las campanas empezaron a reverberar a lo largo de la Secta. Meng Hao abrió despacio sus ojos.

“Esas campanas…” Los ojos de Meng se abrieron, como si se hubiera dado cuenta de algo. Una expresión excitada apreció en su cara, y salió fuera de su habitación, para ver a sus condiscípulos corriendo a lo lejos.

“Cuando esas campanas suenan, es el tiempo para la distribución de Piedras Espirituales y píldoras medicinales. Debe de ser hoy.” Más y más gente empezó a correr en la dirección de las campanas. Parecía como si todo el mundo de la Secta Exterior estuviera allí.

“Día de Distribución de Píldoras”, dijo Meng Hao, respirando pesadamente. Corrió con la multitud hasta que alcanzó una plaza en el centro de la Secta Exterior. La plaza tenía un tamaño monumental, y a lo largo de sus bordes había nueve pilares de piedra con dragones grabados. Situado en el pilar más importante había una plataforma de unos noventa metros de diámetro, sobre la cual había una nube multicolor en la que se podía ver formas sin definir.

Sobre unos cien discípulos de la Secta Exterior permanecieron allí en sus túnicas verdes, murmurando entre ellos y mirando frecuentemente a la nube multicolor.

Entonces la nube se disipó lentamente, revelando un hombre mayor con la cara picada vistiendo una túnica dorada. Su rostro estaba tranquilo y emitía calma, dignidad y un poder natural. Sus ojos brillaban como relámpagos. Dos personas estaban plantadas cerca de él, un hombre y una mujer, ambos vistiendo túnicas plateadas. El hombre era muy guapo, con una apariencia totalmente recta, con indiferencia cubriendo su rostro. Y la mujer, tan pronto como Meng Hao posó sus ojos en ella, sus ojos se contrajeron.

Esa mujer era la mujer que le había tomado desde la Montaña Daquing hace tres meses.

Capítulo 3: Promoción a la Secta Exterior.

“Fuisteis a dormir temprano, ahora es tiempo de que el Abuelo Tigre os despierte!”. La puerta se sacudió al abrirse, y un alto y fuerte hombre entró vestido con la ropa de los sirvientes. Miró fieramente a Meng Hay y al gordito joven.

“Empezando por hoy,” dijo furiosamente, “ vosotros dos, pequeños bastardos, cortareis diez árboles por día para mí, cada uno. Si no, el Abuelo Tigre os desollará vivos.”

“Saludos, Abuelo Tigre”, dijo Meng Hao, saltando fuera de la cama quedándose plantado nerviosamente.” Tal vez podrías calmarte un poco..” antes de que pudiera terminar de hablar, el hombre se quedó mirándole a los ojos.

“Tranquilo! Piensas que estoy hablando demasiado alto?”

Mirando su fiera complexión y larga altura, Meng Hao dudé, entonces dijo, “Pero… el Hermano Mayor a cargo de los sirvientes ya nos asignó cortar diez árboles por día.”

“Entonces, cortad diez árboles extra por mí” dijo con un tono frío.

Aunque Meng Hao no dijo nada, su cerebro no paraba de dar vueltas. Acababa de llegar a la secta de inmortales, y ya estaba siendo intimidado. No quería permitirlo, pero el hombre era muy grande y fuerte, y él mismo era claramente débil, incapaz de defenderse. Entonces miró la mesa y vio las marcas del mordisco. Pensando en cómo de fuerte era el joven gordito mientras andaba sonámbulo, le vino la inspiración. Inmediatamente le gritó al joven que se encontraba durmiendo.

“Gordito! Alguien te está robando tu mantou y tu chica!”

Tan pronto como las palabras salieron de su boca, el joven se sentó, con los ojos cerrados, y gritó con su cara deformada por un furioso salvajismo: Quien me roba mi mantou? Quien me roba a mi esposa?”, gritó saltando fuera de la cama.. “te voy a vencer, vas a morir! Te morderé hasta que te mueras!” Empezó a golpear aleatoriamente por la habitación. El hombre grande permanecía en shock, entonces dio un paso adelante y abofeteó al joven.

“Quién osa gritar en frente del Abuelo Tigre!” Su guantazo aterrizó en la cara del chico, pero entonces el gran hombre gritó. El joven gordito, con los ojos cerrados, había mordido el brazo del hombre. Sin importar cómo de fuerte el hombre moviera el brazo, el chico no lo dejaba ir.

“Para de morderme, maldito. Para de morder”. Este hombre era un sirviente, no un Cultivador. Había sido sirviente por una larga temporada, y su cuerpo era fuerte, pero el daño que le había causado hizo que le entraran sudores fríos. Le pegó con el puño, le pateó, pero no podía hacer que el joven gordito perdiera su presa ni la aflorara ni un poco. Cuanto más fuerte le pegaba, más profundo el joven mordía. La carne del hombre parecía destrozada, como si un trozo fuera a ser arrancado.

Sus gritos se escuchaban fuera de la habitación, por lo que otros empezaron a escucharlos. Una voz fría preguntó: “Qué es ese alboroto?”.

Era la voz del hombre con cara de caballo. Tan pronto como el gran hombre la escuchó, empezó a temblar de miedo. A pesar del terrible dolor que le cruzaba su rostro, dejó de gritar.

“No es buena idea molestar al Hermano Mayor a cargo de los sirvientes” dijo el hombre rápidamente. “No hay beneficio en continuar con esto, rápido, para de morderme! No son necesarios los diez troncos”.

Meng Hao nunca imaginó que el estado de sueño del joven gordito fuera tan intenso, y también quería parar la situación. Caminó directamente y golpeó ligeramente su cara, entonces le susurró a la oreja; “Han devuelto del mantou, y también a tu chica.”

El joven de repente se relajó y abrió su mandíbula. Continuó golpeando el aire y volvió a su cama, su cara cubierta en sangre y entonces cayó de nuevo en el sueño.

Dándole otra mirada nerviosa al joven gordito, el hombre se fue sin decir una sola palabra más.

Meng Hao permaneció por un tiempo admirando al chico gordito, entonces volvió a la cama con gran cuidado y volvió a dormirse.

En la siguiente mañana, durante el amanecer.

Tan pronto como el sol de la mañana llenaba el cielo, el sonido de campanas llenó el aire. Parecían llevar un poder extraño; tan pronto como la gente lo escuchaba, se despertaban y empezaban a trabajar. El chico gordito se despertó, miró asombrado las marcas en su cuerpo y tocó su cara.

“Qué pasó la última noche? Cómo me duele tanto el cuerpo? Alguien me golpeó?”

Meng Hao se vistió silenciosamente un momento antes de hablar.

“Nada pasó, Todo parece normal.”

“Cómo es que mi cara se siente tan hinchada?”

“Posiblemente mosquitos”

“Entonces, cómo mi boca está tan llega de sangre?”

“ Te caíste de la cama la última noche, varias veces de hecho”. Meng Hao abrió la puerta y salió, entonces se paró y miró atrás. “Mira, gordito”, dijo en un tono serio, “ necesitas usar tus dientes más a menudo, afilarlos incluso”

“Oh? Mi padre solía decir lo mismo” dijo con sorpresa, mientras se ponía su túnica con cautela.

Meng Hao y el joven caminaron fuera hacia la luz del sol y empezaron sus vidas como sirvientes en la secta, talando árboles.

Cada uno era responsable de diez árboles. Alrededor del Cuartel de los Sirvientes del Norte, las pendientes salvajes estaban cubiertas de árboles. Aunque los árboles no eran grandes, eran muy densos y se expandían como un océano tan lejos como alcanzaba la vista.

Cargando su hacha de sirviente, Meng Hao se frotó su hombro. Su brazo se sentía adormilado y doloroso. El hacha era pesada. A su lado, el joven gordito jadeaba conforme avanzaban. Finalmente, encontraron un área adecuada y el sonido de las hachas talando empezó a oírse conforme ellos empezaban a trabajar.

“Mi padre es súper rico,” dijo el joven gordito con una cara muy larga. Alzó su hacha. “voy a ser súper rico también, no quiero ser un sirviente… éstos inmortales son extraños y tienen magia. Qué necesitan para hacer fuego? Y por qué no pueden cortar ellos mismos los árboles? “

A diferencia del gordito locuaz, Meng Hao estaba demasiado casado para hablar. El sudor le chorreaba como lluvia. Como había sido pobre en el pueblo Yunjie, no había podido comer mucha carne y por lo tanto su cuerpo era débil. No tenía mucha energía. Después del espacio de tiempo que tarda en consumirse media barita de incienso, se apoyó contra el árbol, respirando pesadamente.

Miró al chico gordito, que a pesar de que estaba tan cansado que temblaba continuaba maldiciendo entre murmullos y talando el árbol. Era más joven que Meng Hao, pero era mucho más fuerte.

Meng Hao sacudió su cabeza amargamente y continuó descansando. Sacó el manual de Condensación Qi y lo examinó de nuevo. Siguiendo la descripción en el manual, intentó sentir la energía espiritual del Cielo y la Tierra.

El tiempo pasó, y pronto llegó el anochecer. En éste día de trabajo, Meng Hao consiguió cortar dos árboles. El joven gordito consiguió cortar ocho. Poniéndolos todos juntos, eran suficiente para que uno de los dos comiera. Lo estuvieron hablando por un tiempo, y entonces el joven gordito fue a coger algo de comida para compartirla los dos en la habitación. Después, cayeron dormidos, exhaustos.

Finalmente, los ronquidos del joven gordito llenaron la habitación y Meng Hao luchó por sentarse, sus ojos llenos de determinación, ignorando su hambre y cansancio, cogió el Manual de Condensación de Qi y empezó a leer de nuevo.

“Cuando estudiaba para los exámenes, solía estar leyendo hasta el amanecer. Solía estar siempre hambriento. Tal y como es mi vida ahora, puedo estar cansado, pero al menos tengo un objetivo. No puedo creer que después de fallar los exámenes imperiales, vaya a fallar también en el Cultivo.” Con su obstinada persistencia brillando en sus ojos, bajó la cabeza y empezó a estudiar.

Continuó hasta bien tarde en la noche, hasta que finalmente calló dormido, sin saber exactamente cuando fue. Mientras estaba dormido, sus sueños estuvieron llenos de pensamientos de sentir la energía espiritual de la tierra y el cielo. Las campanas le despertaron en la mañana. Abrió sus ojos inyectados en sangre, bostezó y salió de la cama. Entonces, junto con el energético joven gordito, regresó a cortar madera.

Un día, dos días, tres días… el tiempo continuó pasando hasta que pasaron dos meses. La habilidad de talar árboles fue creciendo lentamente hasta que pudo cortar cuatro árboles en un día. Pero en lo que más tiempo pasaba era intentando entender el significado de captar la energía espiritual. Sus ojos crecieron más y más inyectados en sangre. Entonces, una tarde, más o menos al anochecer, se sentó en posición de meditación, su cuerpo de repente vibró , y empezó a sentir un hormigueo adormecido por sus piernas. Entonces, le pareció como si una pequeña brizna de invisible Qi se condensara con su carne y sangre, entrando profundamente en su cuerpo.

Después de eso, sintió que una fina brizna de energía espiritual aparecía dentro de él, desapareciendo casi inmediatamente, pero Meng Hao abrió sus ojos excitado. Su cansancio desapareció y sus ojos inyectados en sangre brillaron más blancos. Su cuerpo tembló, se aferró al Manual de Condensación de Qi. No había comido o dormido mucho en los últimos meses. Aparte de estar talando árboles, pasó la mayor parte del tiempo en la energía espiritual, y ahora, por fin, había conseguido algunos resultados. Se sintió como si estuviera lleno de energía.

El tiempo pasó en un flash, dos meses y ahora estaban en el octavo mes del año, verano. La luz del sol abrasadora caía desde el cielo.

“Condensar el Qi en el cuerpo, fusionar y dispersarlo, abrir los vasos sanguíneos y los caminos de Qi, resonar con el cielo y la tierra”. Era medio día en las montañas cerca de la Secta Confianza. Meng Hao usaba una mano para avivar la fogata en frente de él, mientras que con la otra sujetaba el Manual de Condensación de Qi, el cuál estudiaba intensamente.

Cerró los ojos por el tiempo que tarda una varita de incienso en quemarse, sintiendo el pequeño filamento de Qi que había en su cuerpo. Era el Qi que apareció hace dos meses, y Meng Hao lo consideraba un tesoro. El filamento era mucho más grueso ahora. Usando técnicas mnemotécnicas y de circulación descritas en el manual, se sentó a meditar, permitiendo el filamento de Qi moverse por su cuerpo.

Después de un corto tiempo, Meng Hao abrió sus ojos y vio que el joven gordito se acercaba rápidamente, cargando su hacha.

“Bueno, qué tal es?” jadeó el joven mientras corría. A pesar de ser gordito, su cuerpo era fuerte.

“Todavía no puedo dispersarlo a través de mi cuerpo” dijo Meng Hao con una risa. “pero estoy seguro de que en un mes, seré capaz de alcanzar la primera etapa de Condensación de Qui”. Dijo de una forma totalmente confiada.

“Lo que quería decir era, Cómo está el pollo?” Se pasó la lengua por los labios mientras miraba la fogata.

“Oh, está casi hecho”, dijo Meng Hao, también relamiéndose los labios y empujando la rama que usaba para avivar el fuego. El chico gordito usó su hacha para cavar a través del suelo de la fogata y sacar el pollo, totalmente cocinado ahora.

Un aroma fragante llenó el aire. Partieron el pollo por la mitad y empezaron a devorarlo.

“Desde que eres capaz de conseguir algo de energía espiritual” digo el joven gordito, sus labios cubiertos en grasa, “ has sido capaz de capturar pollos salvajes. Comparando con este momento, los dos primeros meses fueron una pesadilla…” Esa era su nueva práctica, adular a Meng Hao.

“Un montón de gente toma comida de lo salvaje, solamente no sabías nada de ello, eso es todo”. Tan pronto como Meng Hao habló, le pegó un mordisco a un muslo, haciendo su discurso un poco distorsionado.

“Ay, si alcanzas realmente el primer nivel de Condensación Qi la próxima semana y te vuelves un discípulo de la Secta Exterior” dijo el joven gordito con una cara amarga, “entonces qué haré yo? Yo no entiendo nada de esas mnemotecnias.” Miró a Meng Hao expectante.

“Mira gordito, la única manera de que vuelvas a casa es si te conviertes en discípulo de la Secta Exterior”, dijo Meng Hao, dejando caer el muslo y mirándole a los ojos.

El joven gordito se sentó quieto por un tiempo antes de afirmar totalmente determinado.

Seis días volaron. En esa noche, el gordito estaba totalmente dormido, y Meng Hao sentado con las piernas cruzadas en su habitación, meditando. Pensó sobre como otros talaban mientras que él pasó esos tres meses intentando sentir la energía espiritual. Pensó en dos meses atrás, cuando el filamento de Qi había entrado en él. Respiró profundamente, cerrando sus ojos y haciendo que el filamento de energía espiritual circulara a través de su cuerpo. Entonces, un sonido fuerte reverberó en su cabeza, hasta ahora había sido incapaz de dispersar el Qi a través de su cuerpo. Pero justo ahora, lo consiguió, diseminando el Qi a cada esquina de su cuerpo, sintió su cuerpo como flotando.

En el mismo momento en que Meng Hao consiguió el primer nivel de Condensación de Qi, el hombre de cara de caballo que estaba sentado en una gran piedra fuera, abrió los ojos lentamente. Miró en la dirección de la casa de Meng Hao y cerró los ojos de nuevo.

Al amanecer, ante los ojos envidiosos de cada uno de los que vivían en el Cuartel de Sirvientes del Norte, Meng Hao caminó fuera de la habitación que había sido su casa por los pasados cuatro meses. Se paró en frente del joven de cara de caballo.

El joven gordito no fue con él. Permaneció en el marco de la puerta observando a Meng Hao, con los ojos llenos de determinación.

“Has alcanzado el primer nivel de Condensación Qi en cuatro meses. No eres demasiado sobresaliente, pero tampoco estúpido” El hombre de cara de caballo le miraba, su expresión ya no era tan fría. Calmadamente dijo, “Ahora que vas a ir a la Secta Exterior, debo explicarte algunas de las reglas de allí. Cada mes, son distribuidas allí Piedras Espirituales y píldoras medicinales, pero no está prohibido tomar por la fuerza las cosas de los demás, o incluso conspirar. Hay un Área Pública que algunas personas llaman la Zona de Matar. Tú…. Necesitarás mirar por ti mismo.” Conforme terminó de hablar, levantó su mano derecha, de donde salió una hoja de jade que permaneció en frente de Meng Hao. La cogió.

“Imbuye de energía espiritual esa hoja de jade y te llevará al Pabellón del Tesoro, en la Secta Externa. Así es como te registrarás para tu promoción.” El hombre de cara de caballo cerró sus ojos.

Meng Hao no dijo nada. Juntando sus puños en señal de saludo, se giró y miró  al joven gordito. Se miraron por un momento, y Meng Hao sintió emoción brotando en su corazón. Decidió no pensar en ello. Pinchó el papel de jade, que empezó a brillar con una luz verde y gradualmente empezó a flotar.

Meng Hao lo siguió, dejando lentamente el Cuartel de Sirvientes.

Pisó una estrecha carretera que le llevaba desde la puerta principal, caminando más y más lejos, a través del pie de la montaña. Finalmente alcanzó un área que no había pisado durante los últimos cuatro meses.

La Secta Confianza estaba compuesta de cuatro montañas principales, con los picos del este, oeste, norte y sur respectivamente. Rodeándola habían bastas cadenas de montañas que parecían no tener fin. A mitad de camino de cada montaña había un Cuartel de Sirvientes. Meng Hao había sido asignado al cuartel de Sirvientes del Norte, en la Montaña del Norte. El camino más allá estaba protegido por hechizos defensivos. Más allá vivían los discípulos de la Secta Interna y los ancianos.

Cada una de las cuatro montañas era así. Y para la zona plana que había entre todas ellas, había hileras con incontables casas inhabitadas para la gente de la Secta Exterior de la Secta Confianza.

A este respecto, la Secta Confianza era ligeramente diferente a las otras Sectas. La Secta Exterior estaba localizada a los pies de la montaña, mientras que los sirvientes vivían a mitad de camino. Esta era una regla de la secta creada por razones desconocidas por el Patriarca Confianza.

Desde una distancia, toda el área parecía estar llena con niebla. De todas formas, después de poner un pié dentro de la niebla, ésta desaparecía, en frente de él apareció una escena de balaustradas taladas y escalones de mármol, de edificios bajos y caminos pavimentados con piedra verde. Discípulos de la Secta Exterior aparecieron, vistiendo túnicas verdes. Unos pocos vieron a Meng Hao mientras que pasaba caminando.

Algunos de ellos le echaron miradas despectivas sin ningún tipo de buena intención. Se sintió como si fuera observado por fieras salvajes, lo que le hizo recordar lo que el Hermano Mayor de cara de caballo le había dicho sobre la Secta Exterior.

Poco tiempo después, alcanzó un edificio negro en la sección sur de la Secta Exterior. Tenía tres pisos de altura, y a pesar de ser negro, parecía haber si grabado desde jade, que parecía ser transparente.

Conforme Meng Hao se aproximó, la puerta principal se abrió ruidosamente y caminó fuera un arrugado hombre de mediana edad. Vestía una túnica verde oscura, y una mirada perspicaz cubría su cara. Levantó su mano derecha y en un gesto agarró el papel de jade en su mano. Lo miró y empezó a  hablar tranquilamente:

“Meng Hao ha sido promocionado a la Secta Exterior. Deberá proporcionársele una casa, una túnica verde, una tableta espiritual y una bolsa de celebración. La tabla espiritual puede usarse para entrar en el Pabellón de Tesoros para recoger un objeto mágico”. Movió su mano derecha y una bolsa gris apareció en las manos de Meng Hao.

Miró la bolsa gris por un momento, entonces se acordó de uno de los miembros de la Secta Exterior que vio cuando pasaba por la carretera. Ese hombre llevaba una bolsa como esa colgando de su cintura.

El hombre arrugado miró a Meng Hao, y pudo decir instantáneamente que no estaba familiarizado con todas las cosas de la Secta Exterior. De otra forma, cómo podría mostrarse tan extrañado con la bolsa de celebración? Sintiéndose mal por él, le dijo fríamente, “Imbuyendo la bolsa con energía espiritual, podrás meter un montón de cosas dentro”.

Después de escuchar esto, Meng Hao imbuyó la bolsa con una cantidad considerable de energía espiritual. Creció borrosa, y entonces pudo darle un vistazo al espacio dentro, que era aproximadamente de la mitad del tamaño de una persona. Allí, podía ver una túnica verde, una hoja de jade y algunos otros objetos.

En este punto, su interés se despertó bastante. Esta bolsa debía de costar al menos unos cientos de oros. Claramente era producto de manos inmortales.

Se concentró y de repente apareció la hoja de jade en su mano. Centró su atención un poco más y encontró que dentro de la bolsa había un mapa del Cuartel de la Secta Exterior. En una remota esquina estaba su casa.

“Ya la verás luego”, dijo el hombre arrugado fríamente. “El Pabellón del Tesoro está abierto y no has entrado allí todavía”.

Meng Hao levantó su cabeza y puso su bolsa colgando de su túnica. Miró a la puerta abierta del Pabellón del tesoro, dio un profundo suspiro y caminó dentro, lleno de expectación.

Tan pronto como entró, su expresión cambió, conteniendo el aliento.