ISSTH – CAPÍTULO 320

Capítulo 320: Encendiendo la Llama Alquímica.

El corazón de Meng Hao tembló mientras sus ojos se abrían de golpe. Empujó con sus dedos sobre el suelo; sintió como si alguna increíble fuerza le hubiera maltratado hasta ponerle en el estado extraño en el que se encontraba en esos momentos.

Sus ojos brillaban mientras levantaba su cabeza, permitiendo que su mirada atravesara los muros de piedras de la cueva inmortal para mirar hacia el campo de escombros rocosos.

“Por tanto, es otro enemigo del Clan Ji. Sin embargo, esta persona parece diferente del caldero cuadrado de la antigua Tierra Bendita. El hecho de que me haya notado muestra que su voluntad todavía está ahí!” Después de recomponer sus pensamientos, Meng Hao se alzó y abandonó la cueva inmortal. Momentos después, emergió de la grieta de la pequeña montaña.

Era mediodía y el sol ardía intensamente encima de su cabeza, azotando la tierra hasta que parecía estar burbujeando grasa. Después de abandonar la montaña, Meng Hao miró en la dirección del campo de escombros. Después de pensar por un momento, movió la manga de su túnica y salió disparado hacia el campo de escombros.

No le tomó mucho tiempo ante de encontrarse flotando en mitad del aire encima del campo de escombros bajando la mirada hacia él. No era un área muy grande, quizá varias docenas de kilómetros de anchura en cada dirección. Toda el área tenía esparcidas rocas de extrañas formas, algunas de las cuales estaban medio hundidas en la tierra. Algunas, por otro lado, yacían en la superficie del terreno.

Soltaba un aire muy desolado, como si todas y cada una de las piedras de este lugar hubieran estado allí por milenios.

Meng Hao no se acercó demasiado, eligiendo en cambio permanecer en el aire. Sin embargo, después de que pasara algún tiempo, todavía no tenía idea de qué era este lugar. Parecía completamente ordinario. Manteniendo su actitud vigilante, envió su Sentido Espiritual para investigar aún más, pero otra vez acabó con las manos vacías.

“Por supuesto,” pensó Meng Hao. “Así es exactamente como se supone que debería de ser. Los forasteros no deberían de ser capaz de notar nada inusual, ni siquiera yo. Si no hubiera estado en ese estado inusual, nunca habría sentido nada extraño aquí.” Decidió no proceder imprudentemente hacia delante, eligiendo en cambio girarse e irse.

No ocurrió absolutamente nada cuando se marchó.

De regreso en la cueva inmortal, recordó la voz arcaica y poderosa que había atravesado su mente y el rencor profundo hasta la médula que había expresado con respecto al Clan Ji.

“Cielos de Ji…” pensó Meng Hao. Después de todas sus experiencias, su curiosidad había estado contenida por demasiado tiempo. Sin embargo, sabía que en el mundo del cultivo, cada paso podía estar cargado de peligro; una falta de cautela podría llevar a errores que nunca podrían ser corregidos.

Por tanto, después de pensar un poco más sobre esa voz arcaica, decidió ignorarla hasta que tuviera una base de cultivo más poderosa. En ese momento, solo estaba en la etapa inicial de la Formación del Núcleo, y de ese modo, la situación era simplemente demasiado arriesgada. Aun a pesar de que esta persona clamaba ser un enemigo del Clan Ji, eso no significaba necesariamente que no fuera a dañar a Meng Hao.

“Con la ayuda de este Qi Demoníaco, mi Sentido Espiritual puede ser amplificado varias veces… Quién sabe la extensión hasta la que puedo cultivar el arte de la Entrega Justa? Me pregunto si puedo combinar mi voluntad con el Qi para producir una encarnación de mí mismo.” Sin darle más vueltas a la poderosa voz, Meng Hao concentró su atención en el arte de la Entrega Justa. Su primera prueba del arte le había dejado con la sensación de que ésta técnica estaba definitivamente mucho más allá de lo ordinario.

“Me pregunto si puede tener algo que ver con el cultivo de la Escritura del Dao Divino, y en cómo hizo que mi Sentido Espiritual fuera muy superior al de cualquier cultivador de mí mismo nivel”. Meng Hao continuó analizando este tema tranquilamente. Finalmente, el cielo en el exterior empezó a oscurecerse y Meng Hao cerró sus ojos. L comprensión con respecto al arte de la Entrega Justa rotó por dentro de su cabeza. Tenía la sensación de que ésta técnica era algo extremadamente importante para él.

Pasó un mes, durante el cual, Meng Hao nunca abrió sus ojos. Un día, sintió a más o menos diez cultivadores en el exterior de la cueva inmortal.

Llevaban expresiones respetuosas y estaban postrados fuera de la cueva. Cada uno de ellos poseía algo de la tierra verde-violeta, dos de ellos eran los cultivadores en Fundación Establecida de antes.

Durante el pasado mes, había regresado varias veces. Cada vez, Meng Hao eliminó algo de sus venenos, hasta el punto en el que ha se había eliminado más de la mitad. Incluso les había entregado píldoras medicinales. Hacía tiempo que se habían olvidado de sus otros dos amigos y compañeros Daoístas a los que había matado. Con tal de ganar aún más píldoras medicinales, habían reclutado a otros que conocían y el grupo había formado una base de poder a pequeña escala.

Unos cuantos del grupo mantenían intenciones deshonestas. Sin embargo, después de que el suelo se agitara y aparecieran los fieros tentáculos para destrozarlos  y devorarlos, cualquiera que tuviera pensamientos similares habían puesto esos pensamientos a descansar.

Cuando le añadías el hecho de que Meng Hao les daba píldoras medicinales reales como recompensa, las cuales eran extremadamente rearas para esos cultivadores, todo esto unido hacía que se alzara un fanatismo ferviente entre ellos.

Adicionalmente, también había tenido que ver el hecho de que la base de Meng Hao fuera profundamente insondable para ellos.

En cuanto a Huang Daxian, aun a pesar de que su base de cultivo no fuera muy alta, mantenía una posición especial dentro del grupo. En ese momento, estaba plantado fuera de la cueva inmortal mirando complaciente al grupo de gente. La gelatina de carne estaba situada en su cabeza y el loro colorido estaba en su hombro.

“Debo impartir las palabras del Patriarca,” dijo él. “Lo hicisteis bien y esta es vuestra recompensa.” Sacó una pequeña botella, dentro de la cual había una pequeña píldora medicinal para ser distribuida a todos los presentes. Mientras los cultivadores recibían sus píldoras medicinales, sus rostros se encendían con entusiasmo mientras que consumían inmediatamente las píldoras.

Meng Hao no tenía un montón de píldoras medicinales de nivel bajo como esas dentro de su bolsa privada. Viendo que se había incrementado el número de gente durante este mes de meditación aislada, había tomado una sola píldora medicinal y la había refinado para convertirla en docenas de píldoras pequeñas.

Aun así, para esos cultivadores, para ellos era el más preciado tesoro, tan diferentes de los elixires medicinales que normalmente consumían como lo era el Cielo de la Tierra.

Por tanto, no era difícil de comprender por qué el área alrededor de la cueva inmortal de Meng Hao había atraído a una docena o más de cultivadores en solo un mes, todos ellos deseando unirse al grupo.

De hecho, se habían asentado en esa área construyendo casas simples que rodeaban la cueva inmortal y la pequeña montaña. Finalmente, la montaña misma se convirtió en algún tipo de suelo sagrado.

Meng Hao nunca había anticipado que algo así fuera a ocurrir. Sin embargo, esta base de poder a pequeña escala le estaba proveyendo con cada vez más de la tierra que necesitaba.

Debido a esta tierra, Meng Hao ignoró todo lo demás. Basándose en su experiencia, los cultivadores que habían tomado residencia allí, no lo estaban haciendo solo por conseguir píldoras medicinales, sino también por protección.

Meng Hao era una persona formidable, y, aunque estas personas lo he hubieran visto mucho directamente, sin embargo, la ferocidad de las vides era algo que había sido visto por muchos ojos. La gente era capaz de unir la conexión entre los dos; quien fuera capaz de criar algo como las vides debía de ser alguien aterrador.

Por tanto, creían que este lugar era seguro.

En las Tierras Negras, la seguridad era un tesoro inestimable.

En realidad, en un momento determinado durante el mes, un grupo de una docena aproximadamente de cultivadores pertenecientes a un grupo de poder local se mostraron. Deseaban destrozar a Meng Hao y tomar sus píldoras medicinales por la fuerza. Un simple resoplido frío resonó desde dentro de la cueva inmortal, causando que la Tierra y el Cielo se sacudieran y murieran instantáneamente la mitad del grupo.

La otra mitad tosió sangre y sufrió lesiones serias. El más poderoso entre ellos era un experto en Pseudo Formación del Núcleo. Su sorpresa era extrema e inmediatamente se retiró cinco kilómetros. Sin embargo, en ese punto, repentinamente perdió el control de su propio cuerpo; una fuerza poderosa le atrapó y le arrastró de regreso. Después de ver esto, los otros cultivadores inmediatamente le juraron lealtad.

Sorprendido, hasta el cultivador en Pseudo Núcleo se rindió y se convirtió en un miembro del grupo de Meng Hao.

En un día en particular, Meng Hao estaba sentado dentro de su cueva inmortal cuando una extraña luz brilló dentro de sus ojos. Dentro de sus pupilas apareció algo similar a un fuego ardiente. Esto no era otra cosa que el legado de la División Píldora del Este, la Llama Siempreardiente.

“Aliméntala con tu Núcleo, enciende la Llama Siempreardiente. Con esta llama, puedes usar el encantamiento de Invocación de Espíritu, pudiendo ser abierto un gran camino del Dao de la Alquimia.” Meng Hao tomó aire profundamente y cerró sus ojos. Mientras lo hacía, aparecieron lenguas de llamas en su Núcleo Violeta.

Parecían ser débiles, pero no se apagaban y siguieron parpadeando allí, gradualmente haciéndose más fuertes.

En el momento exacto en el que Meng Hao encendió su llama alquímica, en el Dominio Sur, dentro de la División Píldora del Este de la Secta Destino Violeta, estaba Píldora Demonio sentado en la cueva de piedra caliza al lado de la Llama Siempreardiente, con su rostro sin sangre.

“Por tanto, encendiste la Llama Siempreardiente, huh..? Bien. Con el legado de la llama transmitido, si yo, tu Maestro, termino regresando al polvo, entonces puedo sonreír en mi camino hacia el inframundo.” Píldora Demonio sonrió, una sonrisa llena de amabilidad, y con aún más agotamiento. Claramente, todavía no se había recuperado de su batalla contra Ji Fang.

Píldora Demonio levantó su cabeza y miró hacia la Llama Siempreardiente de la Píldora del Este y pasaron recuerdos por dentro de sus ojos. “Mientras que esta llama delante de mí no se extinga, tampoco lo haré yo!”

Pasó más tiempo, tres meses. En su cueva inmortal en la pequeña montaña de las Tierras Negras, Meng Hao estaba absorto avivando la llama alquímica. Ninguna llamaba quemaba su cuerpo, pero un calor achicharrante le rodeaba. Su piel estaba tan pálida como antes, pero el Núcleo Violeta dentro de él era ahora una bola de fuego, ardiendo lentamente.

Esto no era otra cosa que la llama alquímica de Meng Hao!

Pasaron tres días más, y cuando Meng Hao abrió sus ojos, parpadeaban llamas dentro de ellos. Rápidamente desaparecieron, y conforme lo hacía, Meng Hao giró su cabeza para mirar hacia el Dominio Sur.

“Estos tres meses fueron como un sueño”, pensó él. “Soñé con la expresión de amabilidad y orgullo del rostro del Maestro.” Mientras su llama alquímica había prendido más intensamente durante esos meses, podía sentir su base de cultivo creciendo cada vez más fuerte. Estaba ahora definitivamente en la cima de la etapa inicial de la Formación del Núcleo.

Después de que pasara algún tiempo, envió su Sentido Espiritual deslizándose e instantáneamente se quedó boquiabierto por la sorpresa.

Podía ver que el área rodeando su cueva inmortal estaba habitada ahora por docenas y docenas de cultivadores. La mayoría de ellos estaban en la etapa de Condensación Qi, y seis o siete estaban en la etapa Fundación Establecida!

Esto ya no era un poder de pequeña escala, sino un poder de media escala. Rodeaban la pequeña montaña en todas direcciones; cuidadosamente se habían construido y colocado casas y todo el lugar era bastante concurrido.

Huang Daxian estaba ahora en el noveno nivel de Condensación Qi, cerca de la Fundación Establecida. Con una Píldora de Fundación Establecida, no sería difícil para él avanzar.

Esto, por supuesto, requeriría un golpe de suerte, o quizá asistencia de un poder totémico. En las Tierras Negras, los tatuajes totémicos eran algo común, justo como los que había visto en aquellos cultivadores en Fundación Establecida anteriormente.

Ahora lo comprendía Meng Hao. Los cultivadores que querían entrar en la Fundación Establecida, pero no tenían una Píldora de Fundación Establecida, no tenían más opción que la de usar el poder totémico para incrementar sus oportunidades de lograrlo.

Meng Hao había observado un poco del cultivo de tótems e incluso había hecho alguna investigación sobre ello. El proceso inicial no parecía difícil. Aparentemente, simplemente tenías que matar a alguna criatura, después usar su sangre vital para inscribir una imagen en tu cuerpo. Entonces, serías capaz de portar el poder totémico.

Tal método parecía problemático. Sin embargo, Meng Hao no comprendía el arte totémico demasiado bien, por lo que era difícil para él analizar los detalles.

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