ISSTH – CAPÍTULO 314

Capítulo 314: Arte de la Entrega Justa

En los años que siguieron, los cultivadores fuera de la cuenca de la Cueva del Renacer, serían incapaces de olvidar los eventos de los que habían sido testigos.

En sus recuerdos, serían siempre capaces de ver esa estrella fugaz que salió volando desde la niebla de dentro de la cuenca. Parecía estar encendida con un fuego capaz de sacudir el cielo, emitiendo un brillo intenso que nunca serían capaces de olvidar.

Dentro de esa llama y brillo estaba, por supuesto, Meng Hao.

Aprendiz de Legado de la Secta Destino Violeta; cuarto Gran Maestro del Dominio Sur, Píldora Caldero; propietario de la Escritura de Espíritu Sublime; heredero del Legado del Inmortal de Sangre. Cualquiera de estos sería suficiente para hacer que un cultivador fuera famoso.

Pero que todos ellos estaban entretejidos en una sola persona… causaría que esa persona se convirtiera en una leyenda del Dominio Sur.

En estos momentos, Meng Hao era absolutamente una leyenda. Su base de cultivo no era muy alta y no había estado en el Dominio Sur durante un muy largo tiempo. Esto no importaba. No podía evitar por sí mismo brillar intensamente; desde ese día en adelante, era como el sol del mediodía en el cielo!

Nadie sería capaz de olvidar esa estrella fugaz, no por la imagen masiva del roc que apareció en el aire. El roc era enorme, y Meng Hao parecía formar su núcleo. Salió disparado desde la cuenca, volando sobre los cultivadores perplejos.

Le observaron ascender desde la cuenca, cargar a través del bloqueo de los cultivadores en Alma Naciente de los Clanes Ji y Li y romper a través de hechizos de sellado en forma de remolino. Los sellos colapsaron detrás de él mientras la estrella fugaz y el roc se alzaban a través del Cielo y la Tierra!

A miles de kilómetros de distancia, desaparecieron desde la región de la Cueva del Renacer, desvaneciéndose por el horizonte.

Poco después, apareció un vórtice, hacia dentro del cual él voló. Entonces fue cuando realmente se marchó.

Los cultivadores de la Secta Destino Violeta, incluyendo los dos Patriarcas en Separación de Espíritu, miraron hacia la distancia mientras Meng Hao desaparecía. Vieron con sus propios ojos conseguir alcanzar la seguridad y, dentro de sus corazones, dieron suspiros de alivio.

Wu Dingqiu estaba allí de pie, con una expresión complicada en su rostro. En su corazón, suspiró con emoción, recordando a Meng Hao en el Estado de Zhao. Pensó en la primera vez que le había visto y en los eventos referentes a la lanza de hierro.

Parecía ser casi un sueño. Mientras pensaba en todo ello, Wu Dingqiu casi no podía creer que fuera real.

Excéntrico Song levantó la mirada hacia el cielo y su expresión era tan emocional como la de Wu Dingqiu.

A su lado estaba Song Jia, quien había aparecido algún tiempo después. Estaba en silencio mientras miraba hacia el horizonte. Mientras observaba al hombre quien era presumiblemente su marido, y, aun así, alguien con quien nunca había intercambiado siquiera una sola palabra, frunció sus cejas revelando la amargura que había sido incapaz de eliminar a través de los años.

El Patriarca Tamiz Violeta también observaba en silencio. Sacudió su cabeza con una sonrisa amarga. La Secta Tamiz Negro estaba bastante familiarizada con Meng Hao. Debido a los eventos de la antigua Tierra Bendita y el tema de que la Vejación Máxima le eligiera como dueño, la Secta Tamiz Negro estaba verdaderamente en un punto muerto sin esperanza con Meng Hao.

Sin embargo, sin importar nada de esto, Meng Hao, vistiendo el rostro de Fang Mu, se había atrevido a introducirse en la Secta Tamiz Negro y enzarzarse en una batalla de alquimia. Después, incluso había elaborado píldoras para ellos.

Mientras el Patriarca Tamiz Violeta pensaba en todas estas cosas, sintió admiración en lo más profundo de su corazón.

Los miembros de la Secta Espada Solitaria, la Secta Escarcha Dorada y del Clan Wang tenían todo tipo de expresiones en sus rostros. Afortunadamente, Wang Tengfei no estaba presente; si lo hubiera esto, sus complicadas emociones le sobrepasarían como aguas de una inundación.

A través de los años, tanto los cinco grandes Clanes como las tres grandes Sectas se habían vuelto sin darse cuenta, familiares o bien con Meng hao o con Fang Mu.

Han Bei suspiró. Imágenes de Meng Hao y de Fang Mu rotaban en su mente, gradualmente superponiéndose entre ellas, para crear una imagen de un hombre en una túnica roja, vistiendo una máscara, levantando su cabeza y riendo hacia los Cielos. Creó una impresión verdaderamente profunda en ella.

Wang Youcai estaba también en silencio mientras recordaba el Monte Daqing y el Condado Yunjie.

Chu Yuyan mordió su labio, incapaz de determinar qué exactamente estaba sintiendo. Parecía que dentro de ella había dolor, melancolía y decepción. Era como si algo se hubiera deslizado a través de sus dedos. Se sentía como si… si hubiera perdido algo repentinamente.

Ye Feimu bajó su cabeza, reusando mirar hacia el cielo. Sin embargo, dentro de sus ojos había un brillo de terquedad. Tenía fe en que Meng Hao se alzaría en relevancia en alguna otra localización. Eso significaba que no podía quedarse atrás. Habría un día en el futuro en el que los dos se volvieran a encontrar de nuevo; cuando ese día llegara, lograría la victoria sobre Meng Hao en el Dao de la Alquimia.

Chen Fan dejó salir un suspiro suave. Ahora sabía que él y su pequeño Hermano Junior de la Secta Confianza hacía tiempo que habían empezado a recorrer caminos vastamente diferentes.

En su interior, sostenía una admiración profunda por Meng Hao. No envidiaba su identidad, sino que admiraba su vida. Parecía que la vida de Meng Hao era… enormemente más maravillosa que la suya propia.

“Quizás, él es un verdadero cultivador…” murmuró Chen Fan.

Una expresión de asombro floreció en los ojos de Li Shiqi. Recordó lo que el misterioso Patriarla le había dicho el día que se fue de la Secta para venir aquí.

“Nos encontraremos de nuevo?” pensó ella con una ligera risa.

A alguna distancia, Xu Qing estaba observando hacia el horizonte. “Definitivamente nos volveremos a encontrar”, murmuró interiormente. Su personalidad era simple mientras sus rasgos eran fríos. Ella no era muy inteligente, pero su terquedad corría mucho más profundamente que la de una persona normal.

Su terquedad era tal que se transformó en una promesa.

“Te estoy esperando…” dijo ella en su corazón. Después, suspiró.

*****

El Mar Vía Láctea dividía las tierras del Cielo Sur en dos partes, este y norte por un lado y oeste y sur por otro.

El Gran Tan en las Tierras del Este, la flauta Qiang Di del Tramo Norte, los sobre salientes héroes del Dominio Sur, los tótems del Desierto Oeste.

El Gran Tang en las Tierras del Este eran conocido por su poder, el Tramo Norte por sus bárbaros intrépidos, el Dominio Sur por sus muchos héroes sobre salientes. En cuanto al Desierto Oeste, bueno, este era conocido como el Oeste Bárbaro con sus Diablos del Oeste. De hecho, su nombre realmente representaba la locura.

El caos era el estado normal de lo que ocurriera en el Desierto Oeste. No había Sectas allí, únicamente incontables Tribus. Algunas Tribus formaban alianzas, y después algunas enormes coaliciones de poder.

Debido a la infertilidad de la tierra, y de lo esparcido de los recursos, así como de las condiciones deplorables del entorno, los cultivadores del Desierto Oeste vivían una vida de asesinatos implacables. Ellos cultivaban el poder de sus tótems, esperando por el día cuando pudieran apoderarse del Dominio Sur.

Las dos grandes guerras entre el oeste y el sur habían acabado con el resultado de grandes hechizos de sellado que separaban los dos poderes. Las refines que quedaban sin sellar se convirtieron en las Tierras Negras. Éstas pertenecían tanto al Dominio Sur, como al Desierto Oeste. De tal forma, que había más libertad allí, así como más crueldad.

Algunas áreas eran estériles, pero algunas otras eran lo opuesto, creando un efecto polarizante. Ante el menor pretexto se acababa con muertes, haciendo que la tierra estuviera constantemente llena del hedor de la sangre.

En ese mismo momento, en un punto aproximado de un día de viaje desde las Tierras Negras dentro del Dominio Sur, había una llanura vasta que estaba superpoblada por la maleza. Era mediodía, y un viento desértico sopló las hojas, haciéndolas crujir ligeramente.

Repentinamente, apareció un vórtice, con una boca totalmente abierta como si fuera un agujero negro. Apareció en mitad del aire, sin emitir un sonido.

La repentina aparición de un vórtice como este levantaría de forma natural bastante atención. Sin embargo, había pocos cultivadores del Dominio Sur viniendo por esta área.

Momentos después, alguien emergió desde el vórtice del agujero negro. Se tambaleó hacia delante, después volvió la mirada hacia el vórtice, causando que su cabello blanco diera latigazos alrededor de su cabeza.

En su frente se podía ver una marque que parecía al mismo tiempo una escama y una pluma.

No era otro que Meng Hao.

Usando el poder de propulsión del roc, había activado su talismán de buena suerte para teletransportarse lejos de la región de la Cueva del Renacer, reapareciendo aquí.

Flotaba en mitad del aire, observando desaparecer al vórtice, una expresión de confusión cubrió su rostro. Todo a su alrededor estaba en silencio, exceptuando por el sonido del viento.

Después de que pasara algún tiempo, sacó una hoja de jade, bajó la mirada con una expresión seria. Habiendo confirmado su localización actual, dejó salir un suspiro. Se giró hacia la dirección de la Secta Destino Violeta y dio una inclinación profunda.

Mantuvo el saludo por el espacio de varias respiraciones. Después volvió de nuevo la mirada, la confusión en sus ojos se había ido, reemplazada en cambio con determinación.

“Gasté casi diez años confortables en la Secta Destino Violeta”, murmuró tranquilo. “Casi olvidé lo que era vivir la vida de un cultivador solitario.” Ondeó su mano derecha, causando que una semilla de color violeta saliera volando para enterrarse en el suelo. Repentinamente, el polvo cambió y una masa de gruesas vides salieron volando para circular alrededor de Meng Hao.

Se sentó con las piernas cruzadas en mitad de ellas. Sus ojos brillaban, pasó su voluntad hacia las vides, y se lanzaron hacia delante, cargando con él hacia las Tierras Negras.

Cerró sus ojos y viajó tan rápidamente como le fue posible alejándose del Dominio Sur. No se permitiría ningún retraso así mismo. Sin embargo, su base de cultivo era inestable en ese momento, e incluso había sido seriamente herido. Su fuerza vital y longevidad habían sido restaurados de alguna forma por la escama-pluma. Sin embargo, lo que quedaba era todavía menos de un ciclo de sesenta años.

A menos que fuera absolutamente necesario, Meng Hao note nía deseos de malgastarla o consumirla.

“Estaré en las Tierras Negras pronto; una vez que esté allí, puedo encontrar un lugar adecuado para tratar mis heridas… es imposible de decir con seguridad cuánto tiempo pasará hasta que las gentes del Clan Ji vengan buscándome para matarme.” Su expresión era tranquila mientras viajaba todo el tiempo sentado con las piernas cruzadas encima de las vides. Le permitían moverse hacia delante de la mejor forma posible, lo cual le permitió gastar algo de tiempo tratando sus heridas.

Golpeó su bolsa privada para sacar el espejo de cobre. Lo miró por un momento, después lo volvió a guardar.

“Tan pronto como alcancé la Formación del Núcleo”, pensó él, “tuve la sensación de que todo lo que tenía que hacer era calmarme y lanzar mi sentido espiritual dentro del espejo. Con eso, sería capaz de despertar al espíritu de dentro… desafortunadamente, las circunstancias son muy apresuradas.” No estaba seguro de lo que ocurriría cuando el espíritu de dentro del objeto emergiera. En ese momento, su mente no estaba en paz, por lo que no era el mejor momento para intentar comunicarse con él; esperaría hasta que estuviera totalmente curado.

Seguidamente, sacó la bolsa privada de Ji Hongdong. Lo primero que notó fue u na marca mágica de sellado en su superficie. No sería fácil de abrir. Después de considerarlo por un momento, la guardó. Con un movimiento de una mano, lo siguiente que sacó fue una campana pequeña.

La campana era el objeto mágico que Ji Hongdong había usado. Meng Hao la examinó por un momento, después cerró sus ojos y se concentró en lidiar con sus heridas.

Durante el anochecer del siguiente día, no se había encontrado con nada alarmante o peligroso. Las vides de Meng Hao le cargaban llevándole hacia las Tierras Negras, las cuales eran un área fácilmente identificable. El suelo allí era negro, así como la mayoría de las plantas que crecían en esa área.

Esta era la razón por la que eran llamadas Tierras Negras.

Sin embargo, en el instante en el que Meng Hao entró en las Tierras Negras, la antigua voz del Jade del Demonio Sellado apareció de nuevo en su mente.

“Un Inmortal de la Novena Montaña; la cumbre de las pinceladas; símbolos mágicos de todas las criaturas; colapso de los Cielos… El poder está fusionado con esta tierra, transformado en destrucción, y lleno de fuerza vital Demoníaca. Esta tierra… puede ser usada para cultivar… el arte de la Entrega Justa!”

La mente de Meng Hao se agitó, sus ojos se abrieron de golpe inmediatamente.

Sacó el Jade del Demonio Sellado; tan pronto como lo tocó, una frialdad entró en sus dedos, llenando su mente. Se transformó en una mnemotécnica, una habilidad única de la Liga de los Selladores de Demonios!

Entrega Justa, imparte poder Demoníaco sobre cualquier criatura viviente!

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