ISSTH. Capítulo 117: Un Pequeño Castigo.

Solo Meng Hao podía escuchar el sonido de la voz. Nadie más sería capaz incluso de sentir ni un poco de ella. Aun a pesar de que Chu Yuyan estaba en el volcán junto con Meng Hao, ella no podía escucharla tampoco.

Conforme el sonido llenaba su cabeza, los ojos de Meng Hao se llenaron con una expresión intensa.

“El Antiguo Clan de la Muerte… No me digas que estamos en las proximidades del Antiguo Templo de Muerte!? El Legado del Inmortal de Sangre. Un Inmortal..” Meng Hao estaba atónito. Estaba relativamente familiarizado con todos los diversos niveles de Cultivo. Después de Alma Naciente estaba Separación de Espíritu, después Búsqueda de Dao y finalmente, Ascensión Inmortal.

Aun así, en diez mil años, únicamente siete u ocho personas habían conseguido alcanzar ese estado. Incluso alcanzar la etapa de Búsqueda de Dao no era muy común.

“El Legado del Inmortal de Sangre. Esta persona simplemente se llamó a sí mismo Inmortal, o realmente alcanzó la Ascensión Inmortal…?” Aun a pesar de su entusiasmo, de pronto pensó en la batalla del Patriarca Confianza y Lord Revelación, y las dos palabras que habían pronunciado: Inmortal Li.

Sus ojos parpadearon mientras miraba a la enorme cabeza y su boca abierta, detrás de la cual parecía existir algún tipo de túnel. Entrar en él significaría el comienzo de la persecución del Legado.

“Nueve se abrirán en las tierras del sur y toda la creación lo sabrá. Puede significar…. Tal vez una vez que ponga un pie dentro, otras nueve entradas al Legado se abrirán en el mundo exterior? Después el viento y las nubes se verán disturbadas y todo el mundo sabrá sobre ello?” Dudó, observando a la boca, absorto en sus pensamientos.

“Debe de ser de esa forma. Hay nueve entradas donde la gente puede entrar para buscar el Legado. Entre ellos, uno será seleccionado/a para recibir el Legado del Inmortal de Sangre… por lo que hay nueve lugares similares a este. Si uno se abre, todos los demás se abren. Me pregunto si alguien lo habrá abierto antes…” De pronto, miró a su alrededor, a las orillas del lago. Estaban sembradas con fantasmales huesos blancos. Muchos de los huesos eran calaveras, y eran humanas.

Los cráneos tenían marcas de desgaste; obviamente, habían existido allí por muchos años. Quizá era debido a lo extraño de este lugar que no se habían visto esparcidos, sino que permanecieron aquí todo este tiempo.

Fuera cual fuera el caso, Meng Hao no tenía forma de determinar cuánto tiempo habían estado aquí, ni tenía forma de determinar si habían sido intrusos o personas que se habían sacrificado cuando este lugar fue creado.

Pensó por un tiempo, decidiendo finalmente no entrar descuidadamente en la entrada de la boca. Caminó lentamente hacia atrás. Conforme lo hizo, la cabeza gigante empezó a hundirse lentamente en el lago, junto con el altar. Para el momento en el que alcanzó la marca de trescientos metros de distancia, todo se había calmado.

Mientras caminaba hacia atrás, movió su manga, recogiendo algunos de los huesos en su bolsa privada. Después, permaneció allí plantado, mirando al lago de sangre por un tiempo, antes de girarse e irse.

Pronto, había regresado a donde estaba Chu Yuyan, fuera de la cueva-fisura. Su rostro estaba pálido, estaba concentrada en el horno de píldoras. Sacó unas cuantas plantas medicinales, exprimió el jugo de ellas y después las puso en el horno. Meng Hao se sentó con las piernas cruzadas cerca de ella. Una mirada profunda apareció en sus ojos. Tomó uno de los cráneos que acababa de adquirir y lo examinó atentamente.

“Si no puedo determinar la edad de estos huesos, entonces no puedo simplemente ir detrás del Legado del Inmortal de Sangre.” Pensó en todo lo que había pasado en el Estado de Zhao, todo lo cual le había enseñado el valor de ser precavido. Sujetó el cráneo en frente de él mirándolo bien de cerca.

El tiempo pasó lentamente. De Pronto, habían pasado ya cinco días. Chu Yuyan caminó hacia Meng Hao desde el horno de píldoras. Pareciendo exhausta, le lanzó una píldora medicinal.

Era de color azul  profundo y tenía un aspecto muy hermoso. Emanaba un débil brillo azulado, pero sin ningún aroma.

“Fallé una vez, pero lo conseguí a la segunda. Esta es la píldora que necesitas. Ahora dame algo de ropa.” Ella bajó la mirada hacia él, con cansancio en los ojos. Este era el precio que se pagaba por realizar alquimia.

Meng Hao cogió la píldora medicinal y la examinó de cerca. La puso en su bolsa del Cosmos y después sacó otra hoja de jade junto con otros dos juegos completos de ingredientes. Además, sacó un conjunto de ropa. Lo puso todo en el suelo, delante de él, de donde Chu Yuyan lo cogió antes de dirigirse de nuevo a la cueva. Unos momentos después, salió, vistiendo la ropa de Meng Hao, su pelo largo estaba esparcido por sus hombros. Parecía una joven y elegante señorita. Estaba cansada, pero esto realmente hacía que de ella emanara un tipo de aspecto mejor, distinto al de antes.

Mientras Meng Hao la miraba, se dio cuenta de que la Hermana Xu no podía equipararse a ella en términos de belleza. De hecho, tal vez Chu Yuyan fuera la más bella mujer que él hubiera visto en toda su vida. Solo las jóvenes que había visto en el fondo del Mar Norte pudieran acercársele.

Ahora que se había cambiado de ropas y cubierto algo de su desnudez, a Chu Yuyan ya no le resultaba incómodo estar en frente de Meng Hao. Mientras caminaba hacia fuera, alcanzó a ver el cráneo que él estaba examinando.

Sus ojos brillaron de pronto con una extraña luz, la cual casi desapareció inmediatamente. “Si no tienes nada mejor que hacer,” dijo fríamente, “podrías ir a observar el escudo. Tal vez algunos Cultivadores pasen por allí que puedan salvarnos. Eso sería mejor que estar sentado mirando un antiguo cráneo.”

“Cuantas decenas de miles de años han estado estos cráneos aquí?” preguntó él de pronto.

Ella dio una carcajada fría. Parecía que cambiarse de ropa había restaurado su anterior arrogancia.

Aparentemente, ella asumía que ya que estaba elaborando píldoras que Meng Hao necesitaba, él no se atrevería a tratarla de la misma forma que lo había hecho en el pasado. Ignorándole, caminó de regreso a la zona de trabajo de alquimia. Meng Hao rió y golpeó su bolsa privada. Una espada de madera apareció, la cual salió disparada directamente hacia ella.

Fue rápida, la alcanzó en un instante. Dado el estado de su base de Cultivo, no tenía forma de evadirla. Ni siquiera lo intentó. Miró hacia Meng Hao arrogantemente, con burla en sus ojos.

La punta de la espada estaba ya en su cuello. Un aire frío y serio salía desde su cuerpo. Pero su mejilla estaba tan alta como siempre, con sus ojos en burla.

“Tienes tres segundos para retirar tu espada,” dijo ella serenamente. “Si no lo haces, o si me hieres, entonces no elaboraré más píldoras para ti.” Su piel era tan blanca como la nieve, su cabeza se ladeaba arrogantemente. Sus ojos brillaban mientras miraba hacia Meng Hao con disgusto.

Estaba convencida de que Meng Hao no se atrevería a realizar ningún movimiento contra ella. La espada era una simple amenaza y, para Chu Yuyan, tales amenazas eran infantiles y ridículas.

Era del tipo de persona que no toleraba ser maltratada. Ahora que ella había conseguido crear una de las píldoras, podía mantener su cabeza alta y hacer que Meng Hao se lo pensara dos veces antes de trivializar con ella. Ella podía tener incluso la mano ganadora.

“Tienes razón,” dijo Meng Hao, frunciendo el ceño. “Sin ti, no tengo manera de elaborar píldoras.” Desde esa perspectiva, parecía que él realmente no podría hacerle nada a ella. Sin embargo, el sabía que debía de sofocar esta llama de rebelión antes de que se hiciera más problemática. Pensó por un momento, después, sonrió repentinamente. Cuando Chu Yuyan vio su sonrisa, su corazón empezó a batir inexplicablemente, y de pronto ya no se sentía tan bien.

“De hecho,” dijo serenamente, “Si te he ofendido de alguna manera, considerando que eres la discípula del Gran Maestro Píldora Demonio, puedes fácilmente crear las píldoras incorrectamente, o quizá introducir algo letal dentro de ellas.” Su tono era pausado, dándole una apariencia enigmática a su rostro. Chu Yuyan se sintió aún más incómoda. Ella había, por supuesto, pensado en hacer justo como él había dicho. Matar a Meng Hao más adelante no influenciaría a los rayos. Pero ahora, él había soltado sus pensamientos. No sabía qué estaba él planeando, pero todavía sentía que su alquimia prevendría que él la dañara. Dio un gruñido frío.

“Qué esta diciendo?” dijo ella fríamente. Realmente se sintió como si su sonrisa fuera extraña.

“El modo en el que yo, Meng, manejo mis asuntos es como sigue; si la gente no me ofende, yo no les ofendo. Yo prometí verte fuera de aquí, y no retiraré mi palabra. Pero no te vuelvas arrogante debido a tu alquimia. No intentes conseguir la mano ganadora.”

La espada de madera regresó volando de pronto hacia él, dejando detrás un pequeño rasguño en la garganta de Chu Yuyan. Ella abrió su boca reflexivamente, y mientras lo hizo, Meng Hao golpeó su bolsa privada. Una píldora medicinal de color rosa apareció, saliendo disparada directamente hacia la boca de ella. Se disolvió tan pronto como entró. Chu Yuyan se retiró hacia atrás, con su expresión llena de asombro. Ella quería escupir la píldora, pero no podía.

“Qué píldora me acabas de dar!?” preguntó observando a Meng Hao.

“Usaste una técnica especial como cebo para intentar absorber mi base de cultivo,” dijo Meng Hao serenamente. “Todavía no habíamos sacado cuentas sobre ello. Piensa en esta píldora como un pequeño castigo.” Cerró sus ojos y la ignoró.

Tal comportamiento por su parte solo sirvió para que Chu Yuyan se sintiera más preocupada. Su habilidad en alquimia era excepciona, pero realmente no tenía idea de qué píldora acababa de consumir. Apretó sus bellos dientes. De pronto, una corriente caliente empezó a acumularse dentro de ella. Rápidamente la había llenado, causando que la alarma apareciera en su rostro.

Inmediatamente se sentó con las piernas cruzadas en meditación, intentado suprimirlo. Pero su base de cultivo estaba reducida casi hasta la nada; actualmente, solo podía usar el poder del tercer nivel de Condensación Qi. Cómo podía eso ser suficiente para calmar la píldora?

Se sentó en meditación durante el tiempo que le toma en arder un palito de incienso. Un rugido llenó su cabeza y empezó a perder incluso la habilidad de pensar. Después, se deslizó a una alucinación profunda.

Fue en este momento en el que Meng Hao abrió sus ojos. Estaban tranquilos, sin la menor señar de agitación. La píldora de hacía un momento la había adquirido en el área del valle montañoso, cuando el anciano del sapo le había dado una variedad de píldoras de veneno como tributo.

Originalmente, nunca había tenido intención de dársela a Chu Yuyan, pero ella realmente estaba buscando problemas. Su arrogancia había brotado con su logro en la preparación de la píldora. No tenía otra opción que eliminar esa jactancia. En orden de reducir su altivez, Meng Hao había elegido darle la píldora.

Sus ojos estaban claros y brillantes, había tomado su decisión. Después de descender en el volcán, había puesto a Chu Yuyan bajo su completo control. No había hueco de maniobra.

Su terquedad y arrogancia habían surgido en múltiples ocasiones durante el día de hoy… y aún así, era todavía incapaz de liberarse del control de Meng Hao.

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9 opiniones en “ISSTH. Capítulo 117: Un Pequeño Castigo.”

  1. Gracias por el capítulo
    La espada era una simple amena., y para Chu Yuyan, tales amenazas eran infantiles y ridículas. (La espada era una simple amenaza)

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