ISSTH. Capítulo 115: Quieres Salir?

Meng Hao miró a Chu Yuyan por un momento. Después movió su mano hacia el muro rocoso, creando una herida en la palma de su mano. La sangre empezó a salir.

Chu Yuyan jadeó. Seguidamente, Meng Hao empujó la Piedra Grande Espiritual contra la herida. Conforme lo veía actuar, Chu Yuyan podía sentir cuanto dolía. Meng Hao, sin embargo, no arrugó el ceño, ni lo más mínimo.

Comparado con el dolor que él sentía cuando el veneno brotaba, esto no era nada.

Tan pronto como la Piedra Espiritual estuvo enterrada en la carne de su mano, sintió una inmensa explosión de energía espiritual entrando en su cuerpo. Sus ojos brillaron como si reflejaran rayos.

Su Pilar Dao reprimido se agitó repentinamente, succionando grandes cantidades de energía espiritual, después la envió hacia fuera, circulando por el cuerpo de Meng Hao.

En ese momento, su Segundo Mar Central no se podía ver por ningún lado. Realmente, la razón por la que la técnica de Chu Yuyan no había afectado a Meng Hao era debido a su Segundo Mar Central. Él había practicado la técnica del Qi Violeta del Oeste, pero únicamente allí, en su Segundo Mar Central, donde no había ningún Pilar Dao.

A eso fue debido el que le tomara tanto tiempo. En cuanto a Chu Yuyan, había absorbido únicamente el poder del Segundo Mar Central de Meng Hao. Relativamente hablando, su poder era similar al de una luciérnaga.

Ahora que su base de cultivo estaba circulando, Meng Hao golpeó su bolsa privada, invocando la Bandera de Rayos. Le rodeó con una niebla de electricidad parpadeante, lo cual causó que Chu Yuyan tuviera que retirarse más lejos, con el rostro pálido. Se quedó mirando atontadamente a la niebla, con su mente en blanco.

Protegido por la niebla, Meng Hao cerró sus ojos y continuó haciendo que su base de Cultivo circulara. La fuerza supresora del área todavía existía, pero Meng Hao era capaz de sentir el movimiento de su base de cultivo.

El primer nivel de Condensación Qi, el segundo, el tercero… al final, era capaz de ejercer un poder similar al del séptimo nivel de Condensación Qi.

Sus ojos parpadeaban mientras tomaba aire profundamente. La niebla a su alrededor se enroscó, condensándose en una pequeña bandera que situó en su boca. Se plantó, sujetando la bolsa del Cosmos y sacando una píldora medicinal que situó en el centro de su mano. La herida empezó a cerrarse lentamente, coagulándose en una cicatriz. En cuanto a la piedra espiritual grande, estaba todavía metida dentro de la herida. Si la sacaba fuera, su base de cultivo se vería de nuevo suprimida y volvería a ser como un mortal. En ese momento, el máximo poder que podía conseguir era el del séptimo nivel de Condensación Qi.

Ignorando a Chu Yuyan, Meng Hao golpeó la bolsa del Cosmos de nuevo, apareciendo una espada de madera. Se subió en ella y se convirtió en un rayo de luz que salió disparado hacia arriba, en el aire.

Dentro de la cueva, que era como una fisura, Chu Yuyan observaba en estado de shock cómo desaparecía, su corazón lleno de amargas y complicadas emociones.

Todo estaba tranquilo. Este silencio contenía una soledad indescriptible, que se extendía hacia todos lados, sumergiendo a Chu Yuyan en sus profundidades. Ella rió silenciosamente. Ella estaba en alguna localización indeterminada, en el fondo de un volcán en el que nadie siquiera pensaría en mirar. Estaba atrapada como una persona que estuviera enterrada viva en una tumba.

Meng Hao voló en una espada de madera, con sus ojos brillando. Pronto, abandonó las nieblas detrás de él. Su velocidad se incrementó, aunque no demasiado; sólo era capaz de manejar el poder del séptimo nivel, además, su cuerpo todavía no estaba en la mejor condición. Cuando las nieblas desaparecieron, Meng Hao se encontró a sí mismo mirando hacia el cielo estrellado.

Cuando alcanzó a ver las estrellas, una expresión brillante apareció en su rostro. Pero entonces, sus ojos se entrecerraron, teniéndose que parar. No había salido de la boca del volcán, pero se quedó allí parado, mirándolo.

Si no hubiera sido lo suficientemente cuidadoso, podría haber pasado por alto el cercano escudo transparente que cubría la boca del volcán. Era algún tipo de sello. Los ojos de Meng Hao se iluminaron mientras que sacaba una espada voladora en la bolsa del Cosmos. Con el movimiento de su manga, la envió disparada hacia el escudo.

En el instante en el que alcanzó el escudo, la espada se convirtió instantáneamente en ceniza. Sin salir ni un solo sonido.

Meng Hao observó mientras esto ocurría, con una expresión seria en su rostro. Escupió la Bandera de Rayos, que se transformó en niebla, la cual salió disparada hacia el escudo. Podía aguantar contra el poder de la Fundación Establecida, pero cuando alcanzó el escudo, no pudo sobre pasarlo. Colapsó y empezó a mostrar señales de que podría ser destruida.

Tomando aire, Meng Hao hizo que la Bandera de Rayos volviera. En el espacio de unos pocos segundos, varias grietas habían aparecido en su superficie.

“Podría ser que uno pueda entrar en este lugar, pero no abandonarlo? Ni siquiera la Bandera de Rayos puede atravesarlo. Me pregunto qué ocurriría si chocara contra el escudo…” Frunció el ceño. Las estrellas eran visibles fuera del volcán, pero este escudo estaba bloqueando su camino.

Sus ojos se iluminaron, descendió en la espada de madera, aterrizando pronto en el neblinoso suelo del volcán. Miró a su alrededor, después caminó hacia una sección de roca. Momentos después, volaba de regreso, con una gran serpiente de tres metros de colores luminosos en su mano.

La serpiente se retorcía, mostrando sus colmillos, de los cuales goteaba veneno. Aun así, Meng Hao la sujetó desde detrás de su cabeza para que no le pudiera morder.

De regreso al escudo, empujó a la serpiente contra él. Tan pronto como la serpiente golpeó el escudo, su cuerpo se convirtió en una niebla de sangre y carne. Un esqueleto intacto de serpiente cayó hacia las nieblas.

Meng Hao tomó aire y miró hacia el escudo, con una expresión inquieta en su rostro. Después, dio un frío resoplido y golpeó la bolsa del Cosmos con su mando derecha. Una gran cantidad de espadas voladoras aparecieron. Movió su dedo y las espadas salieron disparadas hacia el muro de piedra. Se escucharon explosiones mientras las espadas excavaban un agujero en la roca. Pero mientras las espadas iban cavando se escuchó un sonido como de oro golpeando contra hierro. Meng Hao miró dentro del agujero y después alrededor de los muros de roca.

La roca era verde oscura, cubierta con parpadeantes símbolos mágicos: estaba obviamente bajo un hechizo restrictivo.

Meng Hao dejó salir un suspiro. Intentó unos cuantos métodos más, pero el resultado fue siempre el mismo. Finalmente, excavó un pequeño hoyo en el muro de roca y se sentó con las piernas cruzadas. Miró silenciosamente hacia el escudo.

Se sentó allí por unos siete días, durante los cuales, intentó varios métodos para avanzar por el escudo, pero ninguno de ellos funcionó. Más tiempo pasó. Pronto, había pasado un mes.

Estaba atrapado por el escudo, pero en el fondo del volcán, Chu Yuyan no sabía esto, Ella asumió que él se había marchado hacía tiempo.

En el primer día, se sentó fuera, con sus brazos envolviendo lánguidamente alrededor de sus piernas. Ella parecía completamente distinta de la bella mujer de antes. Ahora se parecía más a una flor marchita.

Cuando llegó el tercer día, se sentó fuera de la cueva, con frustración en sus ojos, su rostro pálido.

El tercer día, el quinto, el octavo… Pronto habían pasado diez días, después trece. Más y más frustración apareció en sus ojos, mientras se iba volviendo cada vez más hambrienta. Su cuerpo además estaba empezando a enfriarse. Se sentía como si fuera la única persona viva en todo el mundo. Se fue sintiendo cada vez más abandonada. Cuando Meng Hao estaba allí, este sentimiento no había existido. En aquel entonces, ella únicamente le había odiado, tanto que le había deseado que muriera de una muerte miserable.

Pero trece días después de que desapareciera, el sentimiento de soledad la rodaba como una boca quitante, preparada para tragarla.

Estaba ahora completamente convencida de que ningún tipo de Qi podría ayudarla a escapar de este lugar. De otro modo, la Secta Destino Violeta la hubiera encontrado ya realmente. Pero pronto, habría pasado un mes, y nadie había ido a por ella. Solo había una explicación para esto.

Pasó en día veintitrés, después el veintiséis. El miedo en su corazón se fue haciendo más fuerte en medio del silencio que la rodeaba. Su cuerpo tembló, mientras se sentía increíblemente sola. La profundidad del silencio la hacía sentir como si estuviera en algún tipo de ilusión. Tenía la sensación de que habían incontables sombras caminando a su alrededor; temblaba. En este momento, ya no era una Elegida de la Secta Destino Violeta. Simplemente era una frágil mujer joven.

Apretó su mandíbula, sin emitir el menor sonido, rehusando a soltar lágrimas.

Durante ese mes, Meng Hao estuvo sentado debajo del escudo con la protección de la niebla de rayos. Había usado toda idea que pudo pensar para atravesar el escudo, pero allí estaba, igual que siempre. Parecía que ni siquiera su voz lo pudiera atravesar, aunque eso no importara, ya que no había visto a una sola persona en el cielo. Finalmente, una noche, las nubes negras llenaron el cielo, un chubasco torrencial comenzó. La lluvia caía a través del escudo hacia la niebla de rayos de Meng Hao.

De pronto se escuchó el sonido de un trueno, seguido de un rayo. Cuando esto ocurrió, los ojos de Meng Hao se entrecerraron. Miró de cerca al escudo. Después de un momento, otro rayo descendió. Los ojos de Meng Hao empezaron a brillar.

Había notado que cada vez que era golpeado por un rayo, el escudo ondulaba.

“Por tanto, los rayos pueden afectarlo… Si un rayo lo golpea, tal vez el escudo pueda abrirse.” Su corazón empezó a batir fuerte. Un gran grupo de espadas voladoras de metal aparecieron. Las juntó, esperando ser capaz de usarlas para atraer algunos rayos.

Aun así, los truenos y la lluvia se desvanecieron, y el cielo empezó a brillar. No había sido capaz de atraer ningún rayo. Aún así, la esperanza ardía en sus ojos.

“No puedo atraer a los rayos, tal vez debido al mismo escudo. Si únicamente hubiera una forma de forzar que los rayos cayeran y abrieran un agujero en el escudo… Necesito algo para atraerlos, necesito… hmmm…” Una suave inspiración brilló en su cabeza- Sacó un rozo de caparazón de tortuga de su bolsa del Cosmos; esto era la fórmula para la Píldora de Fundación Perfecta.

La miró de cerca unas cuantas veces, después sus ojos empezaron a brillar aún más intensamente, llenos de determinación.

“Establecer una Fundación Perfecta no está permitido por los cielos, y provocará Rayos de Tribulación…”

Puso aparte el caparazón de tortuga y se sentó en contemplación silenciosa por un tiempo. Después de un tiempo, su cuerpo salió disparado hacia las nieblas de bajo. Pronto, había alcanzado el fondo del volcán y a Chu Yuyan.

La miró, allí, frustrada, con el rostro pálido.

“Cuando le alcanzó a ver, reflexivamente dijo, “tú…”

“Eres discípula del Gran Maestro Píldora Demonio,” dijo fríamente Meng Hao. “Sabes algo sobre alquimia?”

Ella asintió silenciosamente.

“Quieres salir?!” Sus ojos se iluminaron. Mientras sus palabras entraban en los oídos de ella. El cuerpo de Chu Yuyan empezó a temblar. Gradualmente, la vida empezó a aparecer dentro de sus ojos.

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