ISSTH. Capítulo 68: Ciudad Vía Láctea.

Después de la batalla en el Mar Norte y de su renacimiento en las profundidades del lago, el Qi de Muerte había sido completamente dispersado. Conforme caminaba a través del viento y la nieve, ni una pizca emanaba.

El hecho de que el Qi negro, que le había rodeado por más de un mes, ahora se hubiera ido, hizo que el ritmo de Meng Hao fuera un poco más pausado mientras se movía por al nevada.

La nieve caía más y más pesadamente, haciéndola parecer como si esta fuera la última y más pesada nevada del año. Los copos de nieve parecían ser empujados por la venidera estación, cayendo desde el cielo tan rápido como les fuera posible.

La nieve le cubría, hasta que al final alcanzó la cueva en el Monte Daqing en la que había estado años atrás. Se sentó con las piernas cruzadas, mirando hacia el mundo de nieve y escuchando los lamentos del viento.

La noche llegó.

La nevada bloqueaba el cielo nocturno, haciendo imposible ver las estrellas. La única cosa visible eran los interminables copos de nieve que cubría al terreno.

Una pequeña fogata ardía en frente de Meng Hao, iluminando los alrededores con una parpadeante luz de fuego. La luz caía en su rostro mientras estaba sentado allí pensando.

Cerca de cuatro años habían pasado.

Hacía casi cuatro años desde que se había unido a la Secta Confianza. Había empezado como un joven y había crecido hasta ser un hombre joven: tenía ahora veinte años.

Por bastante tiempo, Meng Hao se sentó allí, mirando hacia sus manos. Estaban limpias, sin una mota de suciedad en ellas. Pero Meng Hao sabía sin lugar a dudas que estaban manchadas con sangre.

Había matado muchas veces en los pasados cuatro años. Al principio, le había causado una tribulación mental. Ahora, aunque no pudiera decir que le hubiera aturdido, al menos había llegado a aceptarlo. Se había adaptado. Era como si alguna fuerza invisible del cielo y la tierra hubiera cambiado su espíritu, su destino y su futuro.

“En qué me convertiré al final…” Meng Hao miraba hacia la nieve de fuera de la cueva, pero no contenía respuestas.

El tiempo pasó lentamente y pronto  se acercaría el alba. Todo estaba de color negro. La única cosa presente era el sollozo del viento y el frío de la nieve. La fogata en frente de Meng Hao se fue apagando lentamente, siendo la cueva consumida por la oscuridad.

Meng Hao estaba sentado allí, en la oscuridad, y un sentimiento de profunda soledad llenó su corazón. El sentimiento se hacía cada vez más fuerte, hasta que parecía como si fuera a consumirle.

“Padre, madre, donde estáis…” Su voz era suave mientras pensaba en sus padres. Les añoraba mucho.

“Gordito, que estás haciendo justo ahora?” Meng Hao suspiró conforme una imagen aparecía en su mente de Gordito limando sus dientes.

“Hermana Xu, Hermano Chen, estáis en el Dominio Sur… eso es genial…” Miró hacia la oscuridad de la noche fuera de la cueva, casi como si pudiera ver el Dominio Sur. Una expresión ausente llenó su rostro.

“Leer cientos de libros es como viajar diez mil caminos… Un día dejaré el Estado de Zhao e iré al Dominio Sur.” Una mirada de determinación apareció en sus ojos. El Estado de Zhao estaba muy al filo del Dominio Sur. La mitad del Dominio Sur estaba muy pero que muy lejos.

Recordaba el mapa que había visto del Continente Nanshan. Había  un basto desierto entre el Estado de Zhao y el centro del Dominio Sur, así como varios países.

Dado su actual nivel de su base de Cultivo, si él intentaba viajar planeando, le tomaría una increíble cantidad de tiempo.

“Si solo pudiera convertirme en un Cultivador en la etapa de Fundación Establecida!” Un fuego parecía arder en sus ojos, un fuego que contenía un fiero deseo. Estaba deseando ser capaz de volar por el cielo y de alcanzar la etapa Fundación Establecida.

“Alcanzar la Fundación Establecida y convertirme un verdadero Cultivador. Entonces, mi longevidad se extenderá por ciento cincuenta años.” El concepto de vida extendida era una distante realidad para Meng Hao. Normalmente, la gente deseaba una vida más larga sólo cuando se hacían viejos. Mientras que ahora, Meng Hao no se preocupaba sobre eso; lo que más le concernía era continuar viviendo y no estar en peligro.

A menos que uno quiera vivir una vida corriente, uno debe de aceptar las limitaciones de la propia base de Cultivo y talento latente y luchar.

Meng Hao respiró profundamente y miró al amanecer apareciendo en el mundo. Sacó la bolsa privada de Ding Xin y miró su contenido. Sus ojos empezaron a brillar.

“Realmente era un discípulo de una gran Secta. Aun a pesar de que él no hubiera alcanzado la etapa Fundación Establecida, era asquerosamente rico.” Había unas siete u ocho mil Piedras Espirituales, así como el arco de madera negro.

Cuando tiró de él, su cuerpo se sintió frío. Cuando tiró hacia atrás de la cuerda del arco, sintió como si la energía espiritual del cielo y la tierra estuvieran sido estirados con ella.

Dentro de la bolsa privada había algunos cientos de flechas negras, cada una grabada con extrañas marcas. Las recogió junto con las Piedras Espirituales y los objetos valiosos, había algunas botellas de píldoras, varias placas de mensaje y algunos otros objetos aleatorios.

Muchas de las botellas de píldoras estaban vacías. De todas formas, una pequeña botella capturó la atención de Meng Hao. Estaba sellada, pero cuando escuchó el sonido de la píldora tintineando dentro, su corazón latió. Rompió el sello, después de lo cual un grueso y fragante olor abofeteó su cara. Toda la cueva se llenó instantáneamente con un aroma medicinal.

Este aroma parecía incluso más fuerte que el de una Píldora de Espíritu Celestial. Parecía ser más fuerte que la más poderosa píldora de Meng Hao, la Píldora de Carga de Meseta. De hecho, no había realmente forma de compararlas. Sería como intentar comparar una luciérnaga con una luna llena. Lo más que podía decir Meng Hao era que una parecía un pequeño retoño mientras que la otra parecía un poderoso árbol.

“Esto es…” Los ojos de Meng Hao brillaron, empezando a respirar rápidamente. Giró la botella y dejó caer la píldora medicinal en su mano. Era del tamaño de su pulgar y de color ámbar. Emanaba una poderosa fragancia al mismo tiempo que emitía una energía espiritual ilimitada. Con una simple mirada, podías ver que no era un objeto ordinario.

Miró fijamente a la píldora por un momento, entonces golpeó su bolsa privada, sacando la hoja de jade antigua de nombres de píldoras que había comerciado en el Pabellón de Cien Tesoros. Había algunas grietas más que antes en su superficie, aunque no le importó a Meng Hao. Sujetando la hoja de jade contra su frente, puso energía espiritual en ella.

Un momento después, el antiguo jade se rompió en pedazos, colapsándose en cenizas. Meng Hao abrió sus ojos. Brillaban con un poderoso entusiasmo.

“Una Píldora de Fundación Establecida! Es una Píldora de Fundación Establecida! Es difícil incluso de determinar cuánto vale!” Palpitando con entusiasmo, apretó la píldora contra su pecho. Su corazón aceleró y le tomó un tiempo antes de poder calmarse.

Esta Píldora de Fundación Establecida era una de las razones por las que Ding Xin no podía creer que fuera a morir, la había fabricado su maestro y se la había regalado. Considerando que estaba en el noveno nivel de Condensación Qi, si se cruzaba con un poco de suerte en sus viajes, entonces él podría ser capaz de avanzar hacia la etapa de Fundación Establecida. La había guardado en su persona para que la pudiera tener a mano cuando el punto crítico llegara.

Incluso en una Secta del Dominio Sur, una píldora Fundación Establecida no era nada común. Era menos común incluso para ser distribuidas a discípulos. Los requerimientos para adquirir una eran enormes. Incluso si estuvieran disponibles más píldoras de las normales, el suministro todavía sería más bajo que la demanda. Mucha gente no podía establecer una Fundación con solo una píldora. Normalmente se requerían dos o tres. Algunas personas con un talento latente corriente pero con la ayuda de los Ancianos de Secta, podían ser capaces de avanzar con cinco píldoras.

Las Píldoras de Fundación Establecida eran verdaderamente valiosas. Quizá tenía algo que ver con el hecho de que las dos plantas medicinales que se requerían para elaborar la píldora sólo crecían en las Tres Zonas de Peligro en el Dominio Sur.

Ding Xin tenía un maestro excepcional, que le había dado una posición especial en la Secta Destino violeta. Cuando había alcanzado el noveno nivel de Condensación Qi, su maestro le había proporcionado la Píldora Fundación Establecida. Si fallaba en avanzar a la siguiente etapa, entonces regresaría a la Secta, su maestro no dudaría en darle otra.

Meng Hao abrió su mano y miró más de cerca de la píldora Fundación Establecida. Fue entonces cuando notó un extraño sello en su superficie.

El sello llevaba la imagen de un rostro demoníaco. Estaba  inexpresivo, solemne, e impartía la sensación de que el rostro te estaba mirando. El corazón de Meng Hao latió con fuerza. Después de observar mejor, determinó que el sello no tenía ninguna propiedad mística. Estaba simplemente grabada en la superficie de la píldora, como si fuera un logo.

Meng Hao dudó por un momento, entonces apretó sus dientes y apartó la píldora. Fuera, la nevada se iba haciendo más suave, el sol del amanecer se estaba haciendo más visible. Se plantó en el valioso abanico y salió volando hacia el frío.

“Si quiero avanzar desde el octavo nivel de Condensación Qi al noveno, necesitaré más Piedras Espirituales. Con las que tengo ahora… no es suficiente. Voy a necesitar vender algunas de las cosas para conseguir más.” Sus ojos brillaban, golpeó su bolsa privada y sacó una hoja de jade, la empujó contra su frente.

Era una hoja de jade de la Secta Viento Frío, un mapa que representaba varias de las Ciudades de Cultivadores dentro del Estado de Zhao. Meng Hao vio la ciudad de Refinamiento del Este, pero no tenía deseos de regresar allí. Necesitaba ir a algún sitio lejos de allí, a un lugar que no estuviera controlado por las tres grandes Sectas, un lugar donde los Cultivadores estuvieran más mezclados.

“Ciudad Vía Láctea,” murmuró Meng Hao para sí mismo. Habiendo tomado la decisión, levantó su cabeza, sus ojos brillaban y planeó hacia delante tan rápido como el viento.

En la dirección del Mar de la Vía Láctea había un área protegida por hechizos protectores, un lugar que los mortales no podían incluso ver, dentro del cual había una ciudad.

Sus muros eran negros y estaban patrullados por Cultivadores de túnicas negras con rostros fríos. Miraban a la gente entrar y salir de la ciudad.

La Ciudad Vía Láctea no había existido hasta hace trescientos años. En ese momento, un excéntrico con una base de Cultivo de Formación de Núcleo había aparecido. Su poder mágico y objetos eran asombrosos. Había establecido esta ciudad, después se había ido a meditar aislado. Trescientos años después, nadie sabía si estaba vivo o muerto. En realidad, daba lo mismo. Podía haber extendido su longevidad y empezado a formar su Alma Naciente.

Actualmente, la ciudad estaba controlada por sus descendientes. En cuanto al Patriarca Vía Láctea, nunca había tenido mala relación con las tres grandes Sectas del Estado de Zhao. Esto, junto con las relajadas reglas de la ciudad, la había hecho crecer en un lugar muy concurrido, lleno de gente de todo tipo.

Un día, una persona apareció en las afueras de la Ciudad Vía Láctea. Vestía una túnica negra y su rostro cubierto por un sombrero ancho de bambú en su cabeza. Era imposible distinguir sus facciones, aunque su cuerpo parecía un poco regordete.

Su atuendo parecía extraño, pero no atraía mucha atención después de todo en la Ciudad Vía Láctea. Después de todo, este lugar estaba lleno de todo tipo de gente extraña. Había más de unos pocos que no querían que otros supieran quienes eran o quienes habían sido.

Por supuesto, esta persona no era nadie más que Meng Hao.

Se había decidido a vender algunos de sus objetos mágicos y píldoras medicinales. Por lo tanto, se había disfrazado y venido a este lugar. Pasó a través de las puertas de la ciudad, mirando alrededor. Conforme lo hacía, sus ojos se entrecerraron. Inmediatamente bajó su cabeza y, poniendo un aire indiferente, entró en una tienda.

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2 opiniones en “ISSTH. Capítulo 68: Ciudad Vía Láctea.”

    1. no hay de qué 🙂
      A ser posible, si tuvieras conectado el adblock… desactívalo al visitar esta web…. son tres anuncios los que salen por página y no son de los que abren pantallas adicionales (si no me equivoco…)
      esa publicidad es uno de los pocos medios que tiene esta web de finaciación (aparte de las donaciones)

      y si tuvieras cualquier problema con encontrar algún capítulo… en el índice de la novela están todos los links correctos 🙂

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